domingo, 14 de febrero de 2016

Curso de programación en Java: 2 Instalación y configuración del entorno de programación Java



El software que necesitas para programar en Java es el siguiente:
  1. Un sistema operativo de escritorio: Si estás leyendo este artículo en un ordenador ya lo tienes.
  2. El Kit de Desarrollo para Java (Java Development Kit)
  3. Un editor
Veamos a continuación cada uno de estos elementos.

Sistema operativo


Para seguir este Curso de Programación en Java te servirá cualquier sistema operativo de escritorio: Windows, Mac OS X o Linux.

Si usas Linux, sáltate este apartado y empieza con la instalación del JDK, en caso contrario, por favor, sigue leyendo...

Puede que uses Windows o Mac OS X simplemente porque era el sistema que venía instalado en tu ordenador cuando lo compraste. Te animo a que pruebes alguna distribución de Linux, por ejemplo Ubuntu, que es muy fácil de instalar y de manejar. Todos los ejemplos que contiene este curso así como las soluciones a los ejercicios que se proponen se han escrito y probado en Ubuntu Linux.

Este curso puede ser una buena excusa para probar Linux; no obstante, como dije más arriba, te servirá cualquier sistema ¡aceptamos Windows como sistema operativo!

Java Development Kit (JDK)


El JDK contiene una serie de componentes que permiten desarrollar y ejecutar aplicaciones escritas en Java. Nos lo podemos imaginar como una especie de caja de herramientas. Incluye el compilador javac que permite compilar el código fuente (las instrucciones que formarán nuestros programas) y generar el bytecode. El JDK incluye también la máquina virtual de Java (JVM) que permite ejecutar ese bytecode generado. No te preocupes si ahora te suena raro todo esto, lo iremos viendo paso a paso.

En Ubuntu, te recomiendo instalar el OpenJDK, que es una versión del JDK menos restrictiva en cuanto a licencias. Basta teclear la siguiente línea en el terminal:

sudo apt-get install openjdk-8-jdk

Si tienes problemas al instalar el OpenJDK 8 por tener una versión antigua de Ubuntu, prueba a poner un 7 en lugar de un 8 para instalar el OpenJDK 7.

Para los sitemas operativos Mac OS X y Windows, se encuentran disponibles para su descarga los archivos de instalación del JDK aquí:

Java SE Development Kit 8 - Downloads

Editor


En principio, cuanto más sencillo sea el editor que utilicemos para escribir código, tanto mejor. Hay que centrarse en programar y no perderse entre menús y opciones. Hay editores de texto de propósito general que nos pueden servir para escribir código pero lo ideal es utilizar alguno que, aunque sea simple, esté diseñado específicamente para programar.

Recomiendo Geany. Se trata de un entorno de programación muy ligero y fácil de usar, que incluye un editor y que permite realizar aplicaciones sencillas con rapidez. Mediante Geany se puede escribir el código, chequear si contiene errores, compilar y ejecutar el bytecode generado.
La instalación de Geany (y los plugins adicionales) en Ubuntu se lleva a cabo tecleando estas dos líneas en una ventana de terminal:

sudo apt-get install geany
sudo apt-get install geany-plugins


En la sección de descargas de la página oficial de Geany se encuentran los ficheros de instalación de este programa tanto para Mac OS X como para Windows.

Una vez instalado Geany es conveniente realizar algunos ajustes en la configuración. Presiona Control + Alt + P para abrir la ventana de preferencias. Haz clic en la pestaña Editor y luego en la pestaña Sangría. Establece las opciones tal y como se indican a continuación.




También es recomendable marcar las casillas Mostrar guías de sangría y Mostrar números de línea. Estas opciones se activan en la pestaña Mostrar.



Espero que hayas instalado correctamente el JDK y el programa Geany. Si has tenido alguna dificultad, no dudes en comentarlo. Entre todos nos podemos ayudar y solucionar los problemas que se vayan presentando.

En el siguiente post realizaremos nuestro primer programa en Java.


Bibliografía: Aprende Java con Ejercicios

sábado, 6 de febrero de 2016

Un día a la semana sin móvil

Rasmus Lerdorf, el creador de PHP, dice que nunca ha tenido móvil.

Allá por la década de los 90 se empezaban a popularizar los teléfonos móviles, esos que parecían walkie talkies, si tienes más de 35 tacos te estarás echando ahora una sonrisa de medio lado recordándolos...

Casi todos mis amigos y familiares tenían un ladrillo de éstos pero yo era un poco reacio - más que nada por llevar la contraria - hasta que un mal día mi Ford Escort me dejó tirado a unos cuantos kilómetros de la civilización. Dejé el coche en la cuneta y tuve que ir andando hasta un polígono industrial cercano donde, para más inri, estaba todo cerrado porque era domingo. Creo recordar que pude avisar de mi situación desde una gasolinera.

Esta experiencia me llevó a comprarme mi primer teléfono móvil. Desde entonces hasta ahora - y ya ha pasado un buen puñado de años - llamar en caso de emergencia cuando me he quedado desamparado en una carretera ha sido lo más útil que he hecho con un móvil, y me atrevería a decir que ha sido casi lo único útil.

No uso el móvil para meterme en Twitter ni Facebook porque no tengo ni una cosa ni la otra, el correo lo reviso en el ordenador y el 99% de lo que se vierte a los grupos de whatsapp es ruido. No me considero un antisistema, hablo basándome en mi propia experiencia. Sinceramente, no le veo mucha más utilidad al móvil aparte de la que he expuesto: llamar en caso de emergencia.

Ya he comentado en muchas ocasiones que no tengo televisión en casa, me parece un electrodoméstico completamente prescindible. No siempre hay que dejarse llevar por la corriente y hacer lo que hace la mayoría. Hay que cuestionarse las cosas y preguntarse a uno mismo si realmente nos aportan algo de provecho a nuestra vida. Con el móvil sucede lo mismo, el hecho de que todo el mundo se pase el día enganchado a él no significa que sea imprescindible.

Rasmus Lerdorf es el creador de PHP, el lenguaje de programación con el que se han creado la mayoría de las webs que pueblan internet. Para los que somos programadores es un semidiós. Hace poco le escuché decir en una conferencia que no tiene teléfono móvil, de hecho nunca ha tenido ninguno (ver la imagen que ilustra el post). El hecho de que una de las personas más influyentes a nivel tecnológico de los últimos años no tenga móvil me hizo reflexionar de nuevo sobre este tema.

Aún haciendo un uso moderado del aparato quiero ir un poco más lejos: prescindiré del teléfono móvil un día a la semana, estará apagado y metido en un cajón. Será como una especie de ayuno depurativo. El día elegido es el domingo. Si le cojo el gustillo, ampliaré el veto a más días. En caso de salir de viaje con el coche o la moto un domingo, lo llevaré encima pero apagado.

Si alguna vez has renunciado al móvil, ya sea de forma temporal o para siempre, cuéntame tu experiencia.

sábado, 23 de enero de 2016

Curso de programación en Java: 1 Presentación



¿Quieres aprender a programar? ¿lo quieres hacer con el lenguaje de programación más utilizado del mundo? Estás en el sitio ideal porque empezamos un curso de programación en Java.


¿A quién va dirigido este curso?


A todo el que quiera aprender a programar, pero especialmente a los principiantes con poco o ningún conocimiento previo sobre la materia. Da igual la edad o el nivel de conocimientos científico-técnicos.

¿Quién soy yo para enseñarte a programar?


Soy profesor de Informática y actualmente imparto clases en el Ciclo Superior de Desarrollo de Aplicaciones Web en el IES Campanillas de Málaga.

¿Que aprenderás en este curso?


Básicamente lo mismo que aprenden mis alumnos de primer curso en la asignatura Programación pero a un ritmo hiperlento y sin agobios de exámenes, notas o plazos para entregar ejercicios.

El contenido de este curso estará basado en el libro Aprende Java con Ejercicios, de donde iré extrayendo el material. Puedes ver la tabla de contenidos aquí para hacerte una idea del temario del curso.

¿Cuál será la dinámica del curso?


Iré publicando artículos en este blog en los que explicaré algunos conceptos y propondré ejercicios para que practiquéis lo aprendido. Podréis preguntar dudas, hacer comentarios, sugerencias...

El ritmo de publicación será lento para que cualquiera que tenga ganas de aprender pueda seguirlo.

¿Cuánto cuesta el curso?


No cuesta nada, es gratis.

Los artículos relativos al curso de programación serán igual de accesibles que cualquier otro de cualquier otra temática que se publique en Mínimo.

El libro Aprende Java con Ejercicios no es gratis pero - aunque es recomendable tenerlo como material de consulta - no es imprescindible para completar el curso satisfactoriamente.

¿Y tú? ¿Quieres aprender a programar?

viernes, 1 de enero de 2016

Obertura




Obertura (según la RAE): Pieza de música instrumental con que se da principio a una ópera, oratorio u otra composición lírica.
Tiempo ha que vi la película "La Belle et la Bête" de Jean Cocteau en el Teatro Cervantes de Málaga acompañada por la música en vivo del inconfundible Philip Glass y todavía se me eriza el bello cuando vuelvo a escucharla. La obertura con la que comienza el espectáculo es arquetípica, nos da las pinceladas de lo que será la obra completa. Más que una introducción es un resumen de la música que continuará acompañando la película hasta el final.

El día uno de enero es como una obertura, o así me lo quiero imaginar. Es como un año a pequeña escala, como un anticipo de lo que será el nuevo año que entra.

Este primero de enero he hecho todo (o casi todo) lo que me gustaría seguir haciendo durante los siguientes 364 días... y os lo voy a contar:
  • He pasado buena parte del día con mi familia. No me he separado de mi mujer ni un minuto; además he pasado un buen rato con mi madre, mi hermana, mi cuñado y mi sobrino. Para mí, la familia es lo más importante. Siempre está ahí para apoyarte sea cuales sean las circunstancias. Cada vez intento pasar más tiempo con los míos y por muy atareado que esté hago lo posible por estar cerca de ellos.
  • He hecho deporte. Lo ideal hubiera sido ir al gimnasio, pero el día uno de enero es festivo y obviamente está cerrado así que me he apañado haciendo unas cuantas flexiones, varias series de abdominales y dando un paseo a la orilla del mar... los hierros me estarán esperando impacientes la semana que viene en la caverna de los tíos fuertes.
  • He tocado el piano. He pasado un rato estudiando la Invención Nº 1 de Bach que es una de las piezas con las que estoy liado ahora mismo en el conservatorio.
  • He leído. Unas cuantas páginas del libro que me ha traído Papá Noel, a saber, "Contar la música" de Jesús Ruiz Mantilla. Por cierto, es una lectura más que recomendable.
  • He retomado mis estudios rosacruces. He meditado unos minutos y he vuelto a retomar el estudio de los textos rosacruces. Cómo cambian los tiempos, en épocas pasadas, quien osase manifestar su condición de estudiante rosacruz o masón podía ser perseguido y hasta encarcelado. Afortunadamente hoy día cada uno puede expresar sin pudor que es agnóstico, cristiano, budista o incluso yedaista que no pasa absolutamente nada.
  • He ampliado mi libro "Aprende Java con Ejercicios". Lo bueno que tiene publicar en formato digital es que puedes seguir mejorando una publicación y tus lectores siempre tienen el libro actualizado con los últimos cambios. Esta vez, he incluido en el libro unos cuantos ejercicios que había puesto anteriormente en exámenes. Mi intención es incluir próximamente la práctica totalidad de los ejercicios de exámenes de los últimos tres años con sus correspondientes soluciones.
  • He montado en moto. He dado una vuelta en la Guzzi, más feliz que una perdiz.
  • He vuelto a escribir en Mínimo. Aunque escriba tan poco en el blog, me sigue gustando mucho contar alguna que otra cosa por aquí de vez en cuando y sobre todo me gusta recibir vuestros comentarios.
 ¿Y tú? ¿Qué tal has pasado el primer día del año?

sábado, 9 de mayo de 2015

Cariño, soy minimalista



Sois muchos los lectores que me habéis escrito; por un lado, mostrando vuestro interés por saber si estoy bien; y por otro, animándome a seguir publicando. Muchas gracias, sabéis que vosotros sois los que dais sentido a Mínimo. Mis artículos son apenas la "chispa" para iniciar un debate y aprender todos de todos.

Eva Bautista, una de mis fieles lectoras ;-) me sugirió en un correo tratar un tema muy interesante y del que no había escrito todavía en este blog: cómo lleva el minimalismo la gente de mi entorno. Os contaré cómo ven este tema en mis allegados.


Lo primero, respeto a la diversidad

Soy vegetariano desde hace más de veinte años y nunca me ha gustado hacer proselitismo de la filosofía vegetariana, es más, la mayoría de la gente que me conoce ni siquiera sabe que lo soy. Creo que lo mejor es que cada uno coma lo que más le guste y todos contentos. Ahora bien, si alguien se interesa y me pregunta, entonces sí que doy mi opinión con mucho gusto; envío recetas, recomiendo restaurantes vegetarianos, tiendas donde venden productos vegetarianos y lo que haga falta...

Con el minimalismo me pasa algo muy parecido. En mi entorno hay gente que cada día lleva unos zapatos diferentes, y no se me ocurre poner ninguna pega ni tan siquiera hacer un comentario. Cada uno es muy libre de administrar su dinero, su tiempo y su energía como le venga en gana. Si una persona disfruta comprando y estrenando zapatos, estupendo, como el que disfruta pescando o viendo del tirón toda la saga del Señor de los Anillos..., cada uno es feliz a su modo. No intentaré convencer a nadie para que cambie su manera de ser. Ahora bien, si alguien se interesa por saber por qué demonios un tío aparentemente normal viste igual todos los días o se embarca en un viaje sin más equipaje que lo que lleva en los bolsillos, entonces, igual que con el tema del vegetarianismo, estaré encantado de explicar mi filosofía de vida.


Predicar con el ejemplo

Habiendo dejado claro que no pretendo convencer a nadie para que adopte una filosofía de vida minimalista, creo que, aunque sea un poco, he podido influir en mi entorno de tal forma que las personas cercanas han visto que hay otras opciones al "consumismo voraz".

Pongamos como ejemplo la televisión. Ya sabéis que no tengo tele en casa. Me parece un electrodoméstico totalmente prescindible y por eso nunca me he comprado una. Algunos de mis amigos ven que vivo perfectamente sin televisión y que el tiempo que perdería delante de la caja tonta lo empleo en leer, hacer deporte o cualquier otra actividad mucho más productiva. Ya hay algunos que han seguido mi ejemplo; me han dicho que mi caso les ha hecho reflexionar y han decidido no tener televisión ellos tampoco. No ha sido una labor evangelizadora, ha sido pura imitación: a mi amigo le va muy bien sin tele pues voy a probar yo también.

Eva, la lectora del blog de la que os hablaba antes, me decía que está adoptando algunos hábitos minimalistas; hace poco había vaciado su parte del armario y había quitado un montón de cosas que no usaba. Al día siguiente ¡sorprendió a su marido haciendo revisión en su parte! Me parece un ejemplo inmejorable de contagio minimalista.


Mi mujer

Después de unos cuantos años de vida en común, nos influimos mutuamente y nuestros caracteres, gustos y maneras de hacer las cosas se van entremezclado; y en esa mezcla entra, por supuesto, el minimalismo. A decir verdad, no sé quién de los dos ha influido más en el otro en cuanto a hábitos minimalistas.

Ella tiene desde siempre un hábito estupendo que todos deberíamos adoptar: las grandes revisiones al final de temporada. Tanto al final del verano como al final del invierno, hace una gran revisión de toda la ropa y el calzado que ha estado usando. Se deshace de lo que ya no sirve y limpia a conciencia todo lo que hay que guardar para el año siguiente. Si hace falta, lleva los abrigos o las chaquetas a la tintorería o arregla algún desperfecto en caso de que haga falta. Todo tiene que estar perfecto antes de guardarlo otra vez en el armario. Y, por supuesto, cada cosa va a su lugar correspondiente y bien protegido, todos los zapatos en sus respectivas cajas y los trajes, chaquetas y abrigos, en sus fundas. Aprovecha la ocasión para limpiar bien el interior del armario y renovar el antipolilla.

En los últimos tiempos, reconoce haberse contagiado un poco de mi hábito de vestir de la misma forma todos los días. No llega al extremo de usar uniforme, pero sí que ha visto cómo su indumentaria se reduce a tres o cuatro esquemas que va repitiendo de forma regular. No tiene varias prendas exactamente iguales como tengo yo pero sí que tiene lo que se suele llamar unos "básicos" o prendas que van bien con todo y que va combinando entre sí. En definitiva, tenemos un armario bastante despejado.


Mi hermana y mi cuñado

A mi hermana le encanta ir de compras, especialmente adora la ropa y los zapatos. No es para nada una persona superficial, tiene innumerables virtudes que no vienen al caso en este artículo; pero de momento, la búsqueda de la sencillez no es una de ellas. Su marido es el contrapunto perfecto; no se queda corto a la hora de comprar ropa y zapatos, pero es bastante más práctico y no se encapricha de algo si no le hace falta, como le puede pasar a mi hermana.

De mi cuñado, destacaría su determinación por deshacerse de lo que ya no usa. Tiene una casa grande que le permitiría ir acumulando trastos; pero él, ni corto ni perezoso, se desprende igual de una sillita de bebé que de unas puertas que acaba de cambiar ¡Para eso está segundamano.es!


Mi madre

Son muchos los valores que me ha inculcado mi madre de pequeño: la honestidad, la humildad, el esfuerzo, la paciencia... muchos y muy valiosos, pero ninguno relacionado con el minimalismo. Mi madre es la antítesis del minimalismo: nunca tira nada, ni revisa nada, ni se plantea nunca deshacerse de nada, ya sea una finca o un jersey. No le importa no haber usado algo en 20 años ni el estado en que se encuentre, simplemente es algo sobre lo que no reflexiona.

Me crié con esta mentalidad y me ha costado mucho esfuerzo y mucho tiempo quitármela de encima. Ahora estoy en el extremo opuesto.

Intento entender esta manera de pensar. Mi abuela también era así. Vivió unos tiempos difíciles. Guardaba como un tesoro cualquier pertenencia. Mi madre y su hermana heredaron esta mentalidad. Ésta última (mi tía) la fue cambiando a lo largo de su vida, pero mi madre siempre ha sido así y mucho me temo que ya no va a cambiar.

¿Cómo es vuestro entorno cercano? ¿cómo reacciona ante vuestras inclinaciones minimalista?

miércoles, 22 de octubre de 2014

Comparativa: macro-gimnasio vs gimnasio de barrio

Fotografía: "Dumbbells" de Garen M.


¿A qué gimnasio me apunto?

Seguramente te habrás hecho esta pregunta más de una vez y puede que le hayas pedido consejo a algún amigo o amiga de confianza.

No hace mucho, un buen amigo mío - en naranja - me pidió consejo a mí - en verde - vía Whatsapp (aunque creo que ya tenía casi decidida la elección). Os copio tal cual la conversación real, errores tipográficos y emoticones incluidos. Sólo he censurado los nombres de los gimnasios y la dirección; donde pone ***** va el nombre de un macro-gimnasio y donde pone #### va el nombre de un gimnasio de barrio.

sigues en el ***** de ----- ? me voy a apuntar esta tarde. ayer lo estuve probando.
Me quite del ***** hace tiempo. El 1 de agosto volvi al #### y mi cuerpo lo ha notado ;-)
#### tiene spa?
;-)
Cada sitio tiene sus pros y sus contras pero me quedo con el gimnasio de tios machos de toda la vida :-)
No tiene spa jajakaja
Para picotear y hacer varias actividades mejor *****
Para ponerte fuerte ####
Y para socializar tb mejor *****
me quedo con ***** entonces! lo de machotes ahora mismo me queda largo!...
jajaa
me gusta el picoteo y la sociabilidad... jaja

Creo que en pocas líneas ha quedado bastante clara la opinión de cada uno de nosotros respecto a uno y otro tipo de gimnasio, pero vamos a analizar un poquito mejor el asunto...

¿Qué quiero conseguir?

Normalmente no hay una solución única a un problema ni hay una opción que siempre es la correcta, ni en la elección de gimnasio, ni en casi nada en esta vida. Por tanto, todo depende de lo que quieras conseguir, del por qué quieres apuntarte a un gimnasio. Puede que incluso apuntarte a un gimnasio no sea lo tuyo y te lo pases mejor practicando un deporte de equipo o realizando una actividad al aire libre.

Estas son algunas razones que te pueden llevar a apuntarte al gym:
  • Perder peso: He visto transformaciones espectaculares en los gimnasios, tanto en pérdida como en ganancia de peso; pero las de pérdidas de peso se llevan la palma. He sido testigo de pérdidas de 10Kg, 20Kg y más... Se puede perder peso andando, corriendo o montando en bici; la ventaja del gimnasio es que te permite combinar la pérdida de peso con el fortalecimiento general de todo el cuerpo.
  • Ganar peso: Entrenar con pesas en un gimnasio provoca hipertrofia muscular, o sea, el crecimiento de los músculos; esto para alguien que sea de constitución delgada y quiera tener más masa es ideal. Lógicamente, tanto la pérdida como la ganancia de peso deben ir acompañadas de una alimentación adecuada.
  • Socializar: Cada vez más personas, tanto hombres como mujeres, se apuntan a un gimnasio para conocer gente y, por qué no decirlo, para ligar. ¡Qué mejor sitio que el templo moderno del culto al cuerpo!
  • Ponerte en forma: Es algo obvio pero también hay que decirlo. Hay quien va al gimnasio simplemente para mantenerse en buena forma física y con ello mejorar la salud y obtener un buen aspecto físico. Practicar deporte de forma regular es algo que deberíamos hacer todos, simplemente por salud.

Macro-gimnasio

Cuando me apunté por primera - y única - vez a un macro-gimnasio lo hacía obnubilado por su amplia oferta de actividades. Ésta es, sin duda alguna, la principal ventaja a priori de este tipo de gimnasios: una enorme variedad de cursos y actividades de todo tipo y nivel que van desde el yoga hasta el flamenco pasando por el spinning, el aquagym o el corebar. Teniendo una veintena de alternativas como tenía este macro-gimnasio al que estuve apuntado es muy difícil no encontrar algo que te guste y se adapte a tu nivel de forma física.

Esta diversidad de posibilidades parece a primera vista una gran ventaja pero, como sugiere Homo Mínimus en su artículo "La paradoja de la elección", tener opciones puede conducir a la parálisis por el análisis y además, una vez tomada la difícil decisión,  también puede provocar la duda de no haber elegido lo correcto.

Para los curiosos y de culillo inquieto como yo, un macro-gimnasio invita a "picotear" como decía en la conversación de Whatsapp del principio. Por un lado no está mal porque te permite probar cosas nuevas, pero por otro lado, ir al gimnasio se convierte más en un pasatiempo que en una actividad deportiva realmente útil.

Un punto muy a favor de los macro-gimnasios son las instalaciones. Suelen estar ubicados en edificios modernos, y normalmente tienen una o varias piscinas, spa, hidromasaje, sauna, amplios vestuarios, aparcamiento para los socios y un largo etcétera.

Este tipo de gimnasio me resulta muy impersonal, es lo que menos me gusta. Llegas a un vestuario donde hay 50 tíos cambiándose y parece que eres un gilipoyas si das las buenas tardes. Te paras en un pasillo donde hay un grupo de gente arremolinada mirando las pantallas para ver qué actividad hay en cada sala, igualito que en los aeropuertos, cuando cada uno busca la puerta de embarque de su vuelo ¡exactamente igual! Si decides que vas a hacer máquinas, quien te entrena no es una persona ¡es una llave magnética! que te va diciendo qué ejercicio tienes que hacer; lo que no te dice es que estás haciendo un mal agarre y te puedes lesionar... a los tres días mandas la llave digital a tomar viento fresco. Te cruzas con mucha gente y puede que no hayas intercambiado ni una sola palabra en el tiempo que ha durado la "sesión de entrenamiento"; muy triste.

Gimnasio de barrio

Desde que tenía 18 años hasta hoy habré pasado, al menos, por una docena de gimnasios y no estoy exagerando. Uno ha sido un macro-gimnasio del que acabo de contar mis impresiones, tres han sido gimnasios de instituciones públicas y todos los demás han sido gimnasios de barrio. De estos últimos los hay mejores y peores, pero todos siguen más o menos el mismo patrón.

Un gimnasio de barrio no suele ser demasiado grande, aunque el espacio está bien aprovechado, y lo normal es que únicamente se oferte el entrenamiento con pesas y máquinas; y como mucho karate o taekwondo y para de contar (además estas últimas actividades se suelen pagar aparte). A diferencia de los macro-gimnasios, aquí no tienes muchas opciones: o te machacas... o te machacas; agarra 20Kg con cada mano y haz 4 series al fallo, no busques pantallas porque no hay nada que elegir, o entrenas o te vas a tu casa.

El dueño, el gerente y el monitor suelen ser la misma persona. Generalmente alguien curtido en estas lides, con muchos años de experiencia a las espaldas y que te hace un entrenamiento totalmente personalizado. Esto es lo mejor del gimnasio de barrio, tienes un entrenador que te conoce y que te indica al detalle lo que tienes que hacer y que te corrige si hace falta. Él sabe mejor que tú cuánto peso puedes levantar y cuántas repeticiones puedes hacer, sabe llevarte al límite y sabe motivarte cuando estás de capa caida.

En lo que a resultados se refiere, obviamente también hay diferencias entre los dos tipos de gimnasio. En los 6 meses que estuve frecuentando el macro-gimnasio apenas experimenté ningún cambio físico, sin embargo, desde que volví a mi "gimnasio de cabecera" he perdido 7 centímetros de cintura en 3 meses que no es moco de pavo, además me noto más ágil y más fuerte.

Como se suele decir "cada uno cuenta la feria según le va", está claro que prefiero el gimnasio de barrio de toda la vida ¿y tú? ¿vas al gimnasio? ¿de qué tipo? ¿cuál prefieres?

sábado, 27 de septiembre de 2014

El dinero es mi amigo: conclusiones



Hace algo más de un mes planteé el reto "El dinero es mi amigo". Mi objetivo a largo plazo es tener una relación sana con el dinero y eso incluye despojarme de ideas o creencias erróneas adquiridas a lo largo de los años que pueden entorpecer consciente o inconscientemente la entrada de dinero en mi vida. Este reto es un pasito más para mejorar esa relación.

Cumplimiento del reto

El reto consistía en prestar atención a todo lo que escuchara, leyera o pensara sobre el dinero y la gente rica para identificar prejuicios y falsas creencias. Cada vez que detectara alguno de ellos, a modo de antídoto, tenía que decirme a mí mismo "¡El dinero es mi amigo!
Puedo decir que he cumplido el reto ya que he permanecido siempre alerta a cualquier afirmación que se dijera a mi alrededor sobre el dinero y la gente rica o que yo mismo pensara. Creo que será difícil "desacostumbrarme" y dejar de prestar atención a este tema. Cuando terminó el reto "Un mes sin yo" que planteaba Elisa Erbali en su blog "No quiero otro pijama" me pasó algo parecido; había que tomar conciencia del lenguaje que empleamos e intentar no usar la palabra "yo". Al terminar el reto, seguía con la antena puesta, no lo podía evitar.

Entorno próximo

He observado que en mi entorno más cercano de amigos y compañeros de trabajo - y creo que se puede hacer extensible a buena parte de la sociedad - hay un resentimiento generalizado hacia los políticos, los banqueros y el dinero que manejan. La idea preponderante es que tanto los unos como los otros ejercen su profesión sin escrúpulos con el único fin de conseguir dinero, y que se confabulan unos con otros para robarnos a los ciudadanos. Son innumerables las frases que he escuchado en este sentido: todos políticos/banqueros son unos ladrones, todos los políticos están comprados por los banqueros, a los políticos/banqueros no les importa la gente solo el dinero, los políticos/banqueros se han hecho ricos a costa de hundir al pueblo y un largo etcétera.

Me indigna como al que más cualquier caso de corrupción, pero creo sinceramente que no se puede generalizar. Hay que castigar con ejemplaridad a los que roban, máxime cuando se trata de dinero público. Pero no se puede tildar de nada a un colectivo porque haya unas cuantas manzanas podridas. No creo que el porcentaje de ladrones entre políticos y banqueros sea distinto del que hay en cualquier otra profesión.

Otro tema recurrente es la lotería. Para mucha gente parece que la única manera de hacerse rico, o de conseguir una buena suma de dinero y, por tanto, solucionar todos sus problemas y dejar atrás su miserable vida es ganar el cuponazo, la primitiva o la bonoloto. He leído y escuchado frases para aburrir: si me tocara la lotería me compraría tal o cual coche o tal o cual moto, si me tocara la lotería me compraría un apartamento, si me tocara la lotería arreglaría la casa, si me tocara el euromillón (o como se llame) iba a trabajar Rita La Cantaora... Aunque en principio no parecen frases negativas, sí lo son en el fondo ya que dan por sentado que la manera de alcanzar una situación económica favorable que permita llevar una vida cómoda y hacer lo que queremos es algo tan fortuito como ganar en un juego de azar.

No creo en la suerte, todos podemos alcanzar la meta que nos propongamos en la vida, solo hace falta esforzarse y no tirar nunca la toalla. Hacer dinero no es cuestión de azar; en un país democrático y con una economía de mercado cualquiera tiene las oportunidades para crear riqueza, querer es poder.


Pensamientos propios

Me he dado cuenta que me quejo mucho sobre el precio de las cosas. Me he sorprendido a mí mismo con frases como... "Portugal es muy caro, pensaba que sería más barato que España", "el gasoil está muy caro", "el carrito de la compra sale muy caro",  "publicar un libro es muy caro" y muchas más.

Curiosamente no me quejo sobre el precio de la ropa y el calzado. Compro poca ropa, de buena calidad y que, en principio, puede suponer un desembolso importante; pero que después me pongo con mucha frecuencia y queda más que amortizada.
 
Quizás la solución a mis prejuicios sobre lo caras que están ciertas cosas sea asumir mayor control sobre ellas, igual que hago con la ropa, tomar decisiones conscientes y muy meditadas, y pensar a largo plazo.

¿Qué tal os ha ido a vosotros con el reto?

domingo, 14 de septiembre de 2014

PDFtk - La navaja suiza de los pdf

Imagen de http://www.victorinox.com

PDFtk es una de esas herramientas que permite manipular ficheros pdf de una manera sencilla y rápida.

La instalación en Ubuntu es muy fácil:

$ sudo apt-get install pdftk

Hay una versión para Windows disponible en la página de PDFLabs.


"Explotar" un archivo pdf

Encontré PDFtk buscando la solución a un problema muy concreto. Tenía un fichero grande en formato pdf con todos los boletines de notas juntos; quería separarlos para tener un archivo pdf por cada boletín y así enviarlo por correo electrónico a los alumnos que no podían venir a recogerlo personalmente.

En una sola línea podemos separar todas las páginas del fichero boletines.pdf en tantos ficheros como páginas tenga el documento original:

$ pdftk boletines.pdf burst


Agregar una imagen a un documento pdf

Imagina que tienes escrito un libro y lo pasas a formato pdf. Ahora quieres ponerle una portada que es una imagen en formato jpg.

Primero habría que convertir la imagen jpg en un pdf con el comando convert. Si no tenemos instalado el paquete ImageMagick, lo instalamos:

$ sudo apt-get install imagemagick

 Ahora convertimos la imagen en pdf:

$ convert portada.jpg portada.pdf

Así de fácil. Por último para pegar la portada a nuestro libro y grabarlo todo como libro.pdf:

$ pdftk portada.pdf milibro.pdf cat output libro.pdf


Añadir una marca de agua

Si queremos añadir una marca de agua a un documento deberemos tener la marca por separado en un pdf. Si tenemos la marca en una imagen, ya sabemos cómo convertirla en pdf con convert. Añadiremos la marca que se encuentra en marca.pdf a todas las páginas de libro.pdf y lo grabaremos todo como libroconmarca.pdf:

$ pdftk libro.pdf background marca.pdf output libroconmarca.pdf


Cifrar documento

Aunque, en principio, los pdf se crearon como documentos finales para imprimir o para visualizar por pantalla, hay muchos programas que permiten editarlos, yo suelo usar LibreOffice que además luego me permite exportar el resultado en otro pdf. Si no queremos que nuestro pdf sea editable, lo podemos cifrar con una clave de tal forma que se podrá ver pero no se podrá modificar.
 
Con la siguiente línea, creamos el archivo secreto.pdf a partir de doc.pdf y le establecemos la clave 12345 para poder editarlo:
 
$ pdftk doc.pdf cat output secreto.pdf encrypt_40bit owner_pw 12345

sábado, 30 de agosto de 2014

En busca de la camiseta perfecta

Fotografía: web europea de Icebreaker (http://eu2.icebreaker.com)

De dónde vengo y hacia dónde voy en mi manera de vestir

Cuando uno descubre el minimalismo existencial, empieza a leer blogs sobre el tema y comienza con sus primeras podas minimalistas y sus primeros retos, una de las primeras torres que caen es la ropa.

La publicidad y el entorno nos incita a comprar ropa que no necesitamos para estar a la moda o para tener suficiente variedad y cambiar a diario lo que vestimos.

Comprar ropa en exceso hace que se llene el armario y que se cumpla la Ley de Pareto: el 80% del tiempo nos ponemos el 20% de la ropa. La ropa se amontona mientras seguimos comprando y comprando.

"Eliminar lo innecesario y centrarse en lo importante", este es el mantra del minimalismo. Aplicar este principio a la ropa, nos lleva a seguir unas pautas en cuanto al consumo de prendas de vestir:
  • Comprar solo la ropa necesaria, si es preciso haciendo una lista previamente y evitar a toda costa las compras compulsivas.
  • Elegir prendas de calidad. Suelen costar más en principio pero a la larga salen más baratas ya que duran más.
  • Comprar ropa de corte clásico que no pase de moda y que sirva de una temporada para otra.
  • Usar prendas de colores lisos y sin estridencias ya que son más fáciles de combinar y cuesta menos repetir.
Un reto muy interesante para tomar conciencia de la ropa que realmente usamos es el Proyecto 333 que consiste en usar únicamente 33 prendas (incluyendo ropa, calzado y accesorios) durante 3 meses. Si no lo has hecho todavía, te lo recomiendo, para mí fue toda una revelación.

Desde aquel Proyecto 333 del 2011 ha llovido mucho. Ya en el 2013 reconocía en un artículo que visto igual o casi igual todos los días: toda mi ropa interior es exactamente igual, tengo varios pantalones vaqueros que son casi iguales y son los únicos que me pongo. Aunque en la parte de arriba sí que he ido variando las prendas. Para el trabajo solía ponerme alguna camisa discreta de color blanco, azul o a rayas. Después, para salir a la calle y los fines de semana, casi siempre iba más informal, con camiseta y sudadera.

Llegado a este punto y aprovechando las vacaciones de verano para experimentar y reflexionar, le he dado una vuelta de tuerca más al tema de la ropa y ahora sí que puedo decir con rotundidad que VISTO EXACTAMENTE IGUAL TODOS LOS DÍAS. Para ser preciso, visto exactamente igual todos los días desde el 20 de agosto de 2014. Son apenas 10 días desde entonces hasta el momento de publicar este artículo, pero no me podía contener, os lo tenía que contar porque esto va para largo y para mí significa un punto de inflexión en mi modo de ver la vida y una liberación casi inefable.

El uniforme en cuestión

Con la parte de abajo lo tengo fácil, empezando por unos zapatos polivalentes y siguiendo con unos vaqueros, punto. Ahora en verano llevo unos zapatos calados y unos vaqueros cortos y cuando pase el calor, los cambiaré por unos zapatos cerrados y unos vaqueros rectos de toda la vida. Si tenéis curiosidad, le puedo dedicar un post próximamente a los zapatos y los vaqueros.

Vamos ahora con lo difícil, la parte de arriba. Le he dado muchas vueltas al asunto. He barajado muy seriamente la posibilidad de llevar siempre una camisa blanca que queda bien en cualquier situación y es fácil de conseguir en cualquier tienda. La idea era llevar camisa blanca de manga corta en verano y de manga larga en invierno. Finalmente he descartado esa opción en favor de una camiseta. Aquí van las razones:
  •  Aunque me veo bien tanto con camisa como con camiseta, me siento más cómodo con una camiseta.
  • El cuello y los puños de una camisa se ensucian con mucha facilidad y tendría que cambiármela a diario o, con suerte, cada dos días.
  • Un pequeño cambio físico puede hacer que una camisa no quede bien. Ya me ha pasado varias veces que al engordar o adelgazar, o tras volver al gimnasio, una camisa que me quedaba perfecta, se ve apretada por según qué partes. Una camiseta sin embargo ofrece mucho más margen a los cambios en el físico.
  • Llevar camiseta en un entorno en el que la mayoría de la gente viste de manera más o menos formal me da un puntito de irreverencia que me gusta. Si una situación en particular requiere formalidad en el vestir, más abajo cuento cómo salvar los muebles.

El color de la camiseta

Bien, una vez que he decidido vestir todos los días con una camiseta, tengo que elegir el color.

Para empezar, quedan descartados todos los estampados, dibujos o inscripciones sean del tipo que sean. La camiseta debe ser de un color liso. También descarto de entrada los colores chillones ¿os imagináis vestir todos los días de amarillo o fucsia? Los candidatos son los colores neutros: blanco, negro y toda la gama de grises.

Una camiseta blanca lisa la asocio inmediatamente a la ropa interior, descartada. La camiseta negra está bien pero no quiero vestir de negro todos los días. Además, el color negro de la ropa se suele ir perdiendo con el uso intensivo y los lavados frecuentes hasta quedar en un negro apagado feucho.

El gris claro lo asocio a los pijamas (cada uno tiene sus fijaciones). Finalmente opto por el gris oscuro, me parece elegante y discreto y con unos vaqueros queda perfecto.

No quiero ser una valla publicitaria

Tengo muy claro que no quiero ser un hombre anuncio. Por muy buenas que sean las prendas que llevan un cocodrilo o un jinete montado en su caballo, una condición indispensable que tiene que cumplir mi camiseta es la de no tener visible el nombre de la marca o el logotipo. O si está visible, que sea de una forma muy muy discreta, que casi no se aprecie.

La camiseta que he elegido finalmente es la que sale en la imagen que acompaña a este artículo. La podéis ver directamente en su web mediante este enlace (el color es "monsoon"). Como se puede apreciar en la foto, el logotipo está bordado con hilo del mismo color que la prenda y casi no se ve.

El tejido de la camiseta

La mayoría de camisetas disponibles en el mercado son de algodón, o de una mezcla de algodón con fibra sintética. Y la gran mayoría de ellas son de mala o muy mala calidad, aunque buscando, como siempre, también es posible encontrar camisetas de algodón bien hechas, que no se deforman a los pocos lavados y que no pierden el color.

El algodón es una fibra natural que tiene muy buen tacto y transpira muy bien, pero que tiene un serio inconveniente, al menos para mí. A poco que sudes una camiseta de algodón, cuando se seca huele fatal; y al final pasa como con las camisas, que hay que cambiarlas prácticamente a diario.

Para encontrar camisetas que aguanten mucho uso, que transpiren bien y que no huelan a las primeras de cambio hay que irse a marcas técnicas que fabrican ropa deportiva. Tengo dos camisetas de la marca Marmot que son indestructibles, una de ellas me acompañó en El Camino de Santiago y todavía me la pongo para ir al campo. También tengo muy buena experiencia con las camisetas de la marca Under Armour.

Las camisetas técnicas están fabricadas con fibra sintética y el tacto no es tan agradable como el de las camisetas de algodón. Incluso tienen un brillo (unas camisetas más que otras) que delata la fibra artificial.

Después de mucho indagar descubro que hay prendas hechas con lana de oveja merina que, por lo que cuentan, todo lo que tienen son ventajas: tienen un tacto suave, transpiran bien, son fresquitas en verano y calentitas en invierno y tienen propiedades antibacterianas, lo que evita los malos olores.

Un tanto escéptico pedí por internet la camiseta de la foto. Es de la marca Icebreaker, que está especializada en prendas fabricadas con lana de oveja merina. Todavía es pronto para hablar de la durabilidad, pero por el momento ratifico al 100% las características casi mágicas que se le atribuyen al producto, ya tengo en camino un pedido de Amazon (Icebreaker Tech T Lite) con otras dos camisetas exactamente iguales a la que me estoy poniendo ahora. Parezco un comercial de la marca, pero al César lo que es del César.

¿Y si necesito vestir de manera formal?

Algunos pensaréis que una camiseta y unos vaqueros es una vestimenta muy informal y es cierto; pero si te pones encima una americana, la cosa cambia. Para muestra un botón:


Ya sé que la percha influye mucho, pero no me podéis negar que queda "guay". Con una americana como parte del uniforme se puede salir airoso de cualquier situación medianamente formal. En casos de "extrema" formalidad puede que no resulte una indumentaria adecuada, pero como no tengo en mi horizonte cercano recibir un Óscar o un Nóbel, de momento no me preocupa.


miércoles, 20 de agosto de 2014

El dinero es mi amigo


Aviso a navegantes, si estás sin blanca, te han echado del trabajo o has perdido tu casa porque no la puedes pagar, este artículo puede herir tu sensibilidad. No pretendo crear polémica ni provocar, te lo aseguro, solo quiero expresar mi opinión respecto a un tema tan controvertido como el dinero y plantear un reto que creo que puede resultar útil (quizás a ti).

Para mucha gente el dinero encarna al mismísimo diablo. Yo creo que el dinero es como la energía, no es ni bueno ni malo en sí mismo, el beneficio o perjuicio que ocasiona depende de quien lo usa. El dinero en malas manos puede matar, y en buenas manos puede salvar vidas.

Sinceramente, pienso que la pobreza no es una virtud, ni la riqueza tampoco. La bondad reside en el corazón, no en la cartera.

Tener dinero no me va a hacer mejor persona (ni peor) pero sí que me puede hacer la vida más cómoda. Personalmente, prefiero tener dinero a no tenerlo, además cuanto más mejor, siempre obtenido por medios lícitos y éticos, por supuesto.

Aunque el dinero en sí mismo sea neutral, son innumerables los prejuicios y las falsas creencias sobre el dinero y sobre la gente rica que se mantienen en el acerbo cultural.

Repasemos algunas de estas creencias: "Todo rico es ladrón o hijo de ladrón", "El que tiene mucho dinero está siempre preocupado por no perderlo", "Ese tío está podrido de dinero", "El dinero de los ricos sale del sudor de los pobres", "Los ricos son avariciosos", "El dinero no crece en los árboles", "Una persona no puede ser rica y espiritual al mismo tiempo"... y podríamos seguir, seguro que tú también conoces muchas de estas frases lapidarias y puede que incluso las hayas pronunciado alguna vez.

Estos prejuicios son una limitación que nos puede condenar a mantenernos en un nivel económico bajo de por vida. Conscientemente puedo pensar "Quiero ganar el doble de sueldo", pero si tenemos muy arraigada la idea de que el dinero es algo malo, inconscientemente haré lo posible por no ganar dinero, si el dinero es malo, yo en el fondo no quiero ser malo, es algo lógico ¿no?


Reto: El dinero es mi amigo

Durante un mes voy a prestar atención a todo lo que escuche o lea sobre el dinero y la gente rica para identificar falsas creencias. Cada vez que detecte alguna de ellas, a modo de antídoto, diré para mis adentros "¡El dinero es mi amigo!"

Así mismo,  estaré alerta sobre mis propios pensamientos y mi propio discurso. Si me sale sin querer algún prejuicio, me diré a mí mismo  "¡El dinero es mi amigo!"

La duración del reto será de un mes a partir de la fecha de publicación de este artículo.

Como siempre, estáis todos invitados a participar y a comentar vuestras experiencias.