sábado, 21 de abril de 2012

El correo-e no es una lista de tareas

Bandeja de entrada de GMail (haz clic en la imagen para verla a tamaño original)
El correo electrónico es una herramienta de comunicación, no es una lista de tareas ni un almacén de archivos.

Con unas zapatillas de tenis se puede correr una maratón, pero no es lo más indicado, lo ideal es utilizar zapatillas de running para ese menester. De la misma manera, uno se puede apañar para hacer del cliente de correo electrónico una navaja suiza que haga las veces de sistema de organización personal, archivador, agenda... pero no es lo más indicado. Cada herramienta está hecha para desempeñar una función.

Si quieres ser más productivo, utiliza tu cliente de correo electrónico para lo que fue diseñado, para comunicarte enviando y recibiendo mensajes por internet.

No dejes mensajes "enterrados" en tu correo. Si un mensaje requiere una acción, pásalo a una lista de tareas, puedes usar Asana, o simplemente un fichero de texto llamado tareas_pendientes.txt. Si un mensaje contiene algún documento o alguna foto, archívalo en el lugar adecuado, puedes utilizar Dropbox.

Tener la bandeja de entrada del correo a cero produce una sensación de tranquilidad y control difícil de describir, si todavía no la has experimentado te recomiendo que la pruebes.

¿Y tú? ¿utilizas el correo electrónico para comunicarte o es tu "jarrillo de lata"?

miércoles, 14 de marzo de 2012

Tres meses con agua (experimento minimalista)


Descripción del experimento
Durante tres meses (del 15 de marzo al 15 de junio) únicamente beberé agua, preferiblemente agua del grifo filtrada. No tomaré ningún otro tipo de bebida ya sea con o sin alcohol, fría o caliente, artificial o natural... solamente beberé agua.
Seguiré comiendo como hasta ahora, el experimento solo afecta a la bebida.

Motivación
Me gustaría saber si se percibe algún cambio. A nivel fisiológico, me imagino que se producirán cambios en el cuerpo, aunque sean sutiles; lo que me interesa es saber si esos cambios son perceptibles.

Hábitos actuales
Normalmente bebo de uno a tres cafés al día, tomo algo de vino o cerveza con las comidas (no siempre), muy de vez en cuando tomo algún refresco con gas o alguna bebida isotónica y, también de vez en cuando, bebo un poco de cava. No abuso de nada pero, al mismo tiempo, creo que lo que menos bebo es agua.

¿Experimento físico o social?
La bebida es una excusa para socializar. Cuando alguien quiere reunirse contigo para charlar te suele decir: "vamos a quedar para tomar algo" y ese "algo" se supone que es una bebida.
En estos tres meses que durará el experimento tengo varias citas sociales importantes, así que seguramente me voy a ver en situaciones comprometidas, ya os contaré.

¿Alguien se anima?
Estaría bien realizar el experimento en grupo, para que cada uno cuente sus impresiones. No importa que leas este artículo varios días o semanas después de su publicación, te puedes unir cuando quieras; la regla es muy fácil: beber únicamente agua durante tres meses ¿te animas?

domingo, 11 de marzo de 2012

Videos de la charla sobre minimalismo

Aquí tenéis los videos de la charla sobre minimalismo que tuvo lugar el pasado jueves 1 de marzo en La Casa Invisible de Málaga.

Quiero expresar mi agradecimiento a todos los asistentes. Fue muy interesante el debate que se generó después de la presentación. Es un placer contar con gente tan entusiasta y participativa en un encuentro de este tipo.

También quiero darle las gracias a Salvador, de Ecologistas en Acción, por haberme invitado a dar la charla y a Elena por haber grabado los videos.







sábado, 3 de marzo de 2012

Minimalismo, trabajo, ingresos...

Minimalismo y sostenibilidad son dos corrientes de pensamiento que encajan perfectamente. Es por eso que son bienvenidas las colaboraciones de blogueros que escriben sobre este tema. En esta ocasión, tengo el placer de ofreceros un artículo de José Galindo que escribe en BlogSOStenible.


Aunque la filosofía minimalista es, en esencia, muy simple, tiene implicaciones colaterales importantes. La esencia es la austeridad en la vida, siguiendo el ejemplo, entre otros, de aquellos ancestrales filósofos ascetas griegos y romanos. Los motivos para consumir menos pueden ser diversos, aunque hoy día la crisis económica y ambiental ofrecen argumentos muy sólidos. Ante la dificultad de un cambio sustancial y urgente, se sugieren cambios paulatinos, experimentos minimalistas, para ir asimilando un nuevo modelo de vida.

Pero en esta filosofía no es sólo importante poseer pocas cosas, sino también aprovecharlas bien, hasta el final de su vida útil: Lo viejo puede ser también útil. No es muy razonable tener pocas cosas pero cambiarlas continuamente (cambiar de teléfono, o de ordenador, es muy costoso social y ambientalmente hablando… recordemos el problema del mineral coltán, por poner un ejemplo).

El minimalismo conduce irremisiblemente a darse cuenta que necesitamos menos de lo que pensábamos, incluyendo menos salario, por lo podría percibirse que sobra dinero. Hay que cuidar en qué se emplea ese dinero extra, porque en muchos casos se ha llegado a la conclusión de que consumir menos no sirve de nada. Por tanto, lo mejor sería poder reducir nuestra jornada laboral (y nuestros ingresos), y contribuir así a repartir mejor el empleo y la riqueza. Por desgracia eso no es posible en muchas ocasiones, por la estructura del trabajo. Pero puede cambiarse. Los ciudadanos queremos unos gobernantes dispuestos a sacarnos de la crisis repartiendo la riqueza (y el empleo), más que fomentando el consumo y un crecimiento económico que es una utopía. Reducir la jornada laboral es un paso inevitable hacia una economía sostenible, y con muchas ventajas añadidas.

Al menos, los gobiernos deberían estudiar la posibilidad de fomentar que el trabajador que lo desee pueda voluntariamente reducir su jornada laboral, repartiendo parte de su trabajo y sueldo con tanta gente sin trabajo. La solución a las crisis económica y ambiental pasa, inevitablemente por el trabajo a tiempo parcial, y más austeridad en los países ricos.

Salirse, aunque sea un poco, del sistema consumista es contribuir al necesario decrecimiento económico en los países ricos. No puede ser complicado porque realmente necesitamos pocas cosas. Pero puede ocurrir que una persona que tienda al minimalismo existencial choque con sus familiares si no están en la misma onda. En estos casos hay que recurrir a la imaginación, el diálogo, el humor, y la paciencia.

Más información:

miércoles, 22 de febrero de 2012

Charla sobre minimalismo


Aceptando la amable invitación de Salvador Arijo, de Ecologistas en Acción, daré una charla sobre minimalismo el próximo jueves día 1 de marzo a las 19:30h en La Casa Invisible de Málaga.

Hablaré sobre el minimalismo existencial como medio para salir de la espiral consumista de la sociedad actual y ganar así calidad de vida. Contaré mi experiencia personal y, cómo no, hablaré de experimentos minimalistas como El Proyecto 333 o El Camino de Santiago sin Mochila.

Después de una breve exposición del tema, daremos paso a una charla-coloquio para compartir opiniones y experiencias.

¡Os espero en La Invisible!

sábado, 11 de febrero de 2012

Reduciendo mi colección de discos


Tengo una vasta colección de discos. Casi sería obsceno dar el número exacto de álbumes que la integran en un blog minimalista como éste.

Hasta donde alcanzan mis recuerdos, había dos cosas que se llevaban buena parte de mis ingresos de joven (y no tan joven): los libros y los discos. Eso me ha llevado a ir acumulando a lo largo de mi vida una ingente cantidad tanto de lo uno como de lo otro.

El virus M, ese que genera un impulso a limpiar, ordenar y reducir las posesiones, se va extendiendo como una mancha de aceite por todos los ámbitos de mi vida. Pensaba que mis discos se salvarían de la quema pero no, irremediablemente les ha llegado el turno también a ellos.

Criterios para la purga

No es mi intención, ni mucho menos, deshacerme de mi colección al completo. Antes tiraría el sofá o la vitrocerámica que mis discos de Wim Mertens o Tori Amos. Lo que sí voy a hacer es desprenderme de esos discos que hace tiempo que no escucho (y que seguramente no voy a escuchar más) o esos otros que tienen una calidad de audio tal que al pasarlos a mp3 no voy a notar diferencia alguna. Me quedaré con todos los que me gustan y, por supuesto, con los que tienen un significado especial porque fueron un regalo o porque están autografiados.

La primera tanda

El primer lote del que me quiero deshacer contiene, sobre todo, discos recopilatorios: versiones de temas conocidos, los éxitos del momento, música salsa, música navideña, etc. Creo que podré sobrevivir sin el "Máquina brutal" que regalaban con las cintas Sony y sin el "Un pasito pa'lante, un pasito pa'atrás - Los mejores bailes del verano" que venía en un lote de 10 discos sorpresa.

Voy a desprenderme también de una colección de música de J. S. Bach (10 álbumes dobles) que contiene grabaciones históricas remasterizadas y que pasaré a mp3. En total, se trata de 40 discos compactos (16 discos dobles y 8 sencillos). Ahí es nada.

Cómo

No sé qué hacer con los discos. Acepto sugerencias. ¿Alguno ha pasado por un trance parecido? Cuando me desprendo de algo, ya sea ropa o bolígrafos, siempre me preocupo más por el uso que van a darle a los objetos que por el dinero que pueda sacarles. Tanto si vendo todos estos discos como si al final acabo regalándolos, me quedaría más tranquilo sabiendo que  su nuevo dueño los va a escuchar y no van a acabar en el fondo de un cajón.

sábado, 28 de enero de 2012

Que no


No se puede hacer todo
Por mucho empeño y dedicación que se emplee no se pueden realizar todos los proyectos, ni se pueden practicar todos los deportes, ni se pueden leer todos los libros, ni se pueden aprender todos los idiomas... porque, nos guste o no, el tiempo y la energía disponibles son finitos.

Dispersión versus concentración
Quien mucho abarca poco aprieta - dice el refranero popular. Yo diría que esto es verdad a medias. Hay quien abarca y aprieta, o sea, hace muchas cosas y las hace bien; y también hay quien no da un palo al agua. Pero creo que esos que abarcan y aprietan, si abarcaran menos, apretarían más; es decir, si  concentraran sus esfuerzos en menos tareas, seguramente las harían todavía mejor.

La excelencia se alcanza escogiendo hacer muy poquitas cosas y dejándose la piel en ello. Al menos eso pienso yo ¿qué opináis vosotros?

Cómo decir que no
Yo he optado por decir la pura verdad: "me encantaría hacer lo que me propones, es muy interesante, pero no tengo tiempo". De momento me está funcionando bien; me estoy liberando de muchísimas tareas que, si bien podrían ser muy enriquecedoras, me restan tiempo y energías que les puedo dedicar a otras que para mí son más importantes.

miércoles, 4 de enero de 2012

Desmarcado


Compro ropa y accesorios sin marca visible o, en el peor de los casos, con la marca o el logotipo pequeño y discreto.

Adquiero objetos para usarlos. Me compro una chaqueta para que me resguarde del frío y unas gafas para que me protejan del sol. Además me gusta que eso que compro sea de buena calidad, que sea bonito y que me quede bien cuando lo llevo. Lo que no me gusta es que se me identifique como seguidor de una marca y, mucho menos, parecer una valla publicitaria andante.

No voy a deshacerme ahora de un jersey o una camisa por el simple hecho de llevar un lagarto o un caballito a la altura del pezón. Todavía tengo prendas con la marca muy visible. Poco a poco, a medida que las vaya gastando y me vaya deshaciendo de ellas, las iré sustituyendo por otras prendas en las que no se vea (o se vea poco) la marca o el logo.


sábado, 10 de diciembre de 2011

Jabón jabón

Imagen de Mielería Alcarreña
Cuando me embarqué en la aventura de hacer El Camino de Santiago sin mochila tenía claro que debía llevar el mínimo equipaje posible. No me podía permitir llevar un botecito para el gel, otro para el champú, otro para el detergente, etc. Me llevé una pastilla de jabón y punto. Con el jabón me lavaba la cabeza, el cuerpo, la ropa y de vez en cuando limpiaba también la riñonera donde transportaba mis escasas pertenencias. Si se gastaba el jabón no había nada más fácil que entrar en una droguería o en un supermercado y comprar otra pastilla. Fue todo un acierto. En casa sigo utilizando jabón para el aseo personal y el afeitado.

El jabón tiene muchas ventajas:
  • Es muy versátil como he comentado antes. Lo mismo sirve para lavarse las manos que para lavar unos calcetines.
  • Es barato. Por apenas un euro se puede comprar una pastilla de muy buena calidad que dura más que un bote de gel o de champú.
  • El envasado apenas tiene impacto en el medio ambiente. El jabón suele ir envuelto en papel o en una finísima capa de plástico, nada que ver con los botes de gel que, aunque se pueden reciclar, representan un residio considerable.
  • Su elaboración es relativamente fácil. Esto hace que prácticamente en cualquier población hay productores de jabón artesanal. Incluso se lo puede fabricar uno mismo.
En nuestros días se nos insta a comprar productos que hace muy poco no existían. Tenemos cada vez más variedad de artículos en los que gastarnos el dinero pero, ¿de verdad hacen falta tantas cosas? Una humilde pastilla de jabón es la prueba evidente de lo poco que necesitamos.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Experimenta para mejorar

Fotografía de Horia Varlan

Los resultados que obtenemos, tal como yo lo entiendo, son la suma de cómo hacemos las cosas (método) teniendo en cuenta una serie de elementos más o menos importantes y más o menos evidentes (factores) bajo un ambiente o esquema espacio-temporal (contexto). Cambiando cualquiera de estos elementos podemos cambiar significativamente el resultado.

resultados = método + factores + contexto
 
La experimentación tiene un coste, hay que dedicarle energía, atención y tiempo, y en muchas ocasiones implica incluso un cambio de paradigma. Experimentar puede resultar incómodo porque conlleva una salida de la zona de confort.

La mayoría de las veces, un experimento no produce un resultado satisfactorio; pero cuando da sus frutos ¡ay amigo! cuando un experimento da sus frutos ya nada vuelve a ser igual.


Cambia el método

Normalemente, si siempre aplicas los mismos métodos, siempre obtendrás los mismos resultados. Un pequeño cambio en la manera en que haces las cosas puede provocar un resultado espectacular.

Cambiar el método pude resultar trabajoso e incómodo porque casi con toda seguridad supone un cambio de hábitos, pero en la mayoría de las ocasiones es la única tecla que podemos tocar. Cambiar los factores o el contexto puede que no esté en nuestra mano.

Por ejemplo, en mi trabajo de profesor, cambiar el contexto no es fácil, tendría que pedir un traslado a otro centro educativo y seguir una serie de trámites en los que influyen cosas como el tiempo de servicio, el número de vacantes disponibles en otros centros, etc. Cambiar factores como el número de alumnos o el material informático de que dispongo en clase tampoco es algo que dependa de mí. Lo que sí puedo hacer es cambiar la manera de dar las clases, eso sí que puedo cambiarlo, y puede suponer un cambio drástico en el resultado, que no es otro que el aprendizaje de los alumnos.

Si tú, lector, eres un alumno, no puedes cambiar el factor "profesor" pero sí que puedes cambiar tu método de estudio para aprender más y obtener mejores resultados académicos.

Reflexiona y piensa de qué manera puedes introducir cambios en tu quehacer diario. Quizás tu método sea lo único que puedas cambiar, pero créeme, es lo más importante.


Cambia los factores

En la obtención de un resultado intervienen una serie de factores, normalmente más de los que en un principio pudiera parecer.

Si quieres mejorar los resultados en un determinado ámbito, abre tu mente e intenta analizar todos los factores que puedan influir en el resultado.
Algo tan sencillo como la utilización de luz natural en lugar de luz artificial en el lugar de trabajo puede cambiar de forma significativa el resultado.

¿Has probado a usar Linux? No tengas miedo, experimenta cambiando todos los factores que puedas. Si sale mal, siempre podrás volver a lo que conoces.


Cambia el contexto

En más de una ocasión me he tropezado con ex-alumnos bien cualificados muy desanimados al no encontrar trabajo o por trabajar en una situación de manifiesta precariedad. Vete a trabajar al extranjero - les aconsejo siempre - al menos pruébalo, siempre puedes volver (que conste que yo recomiendo una medicina siempre y cuando la haya probado antes en mis propias carnes).

Realizar exactamente el mismo trabajo, de la misma manera e incluso con las mismas herramientas reporta un resultado muy diferente (sueldo neto) dependiendo del país donde lo lleves a cabo.

Para cambiar el contexto, creo que es importante haber trabajado el desapego, aunque ese es un tema que trataremos en otro artículo.

¿Cuál fue la última vez en que un experimento te cambió la vida? Comparte tu experiencia con un comentario.