sábado, 9 de mayo de 2015

Cariño, soy minimalista



Sois muchos los lectores que me habéis escrito; por un lado, mostrando vuestro interés por saber si estoy bien; y por otro, animándome a seguir publicando. Muchas gracias, sabéis que vosotros sois los que dais sentido a Mínimo. Mis artículos son apenas la "chispa" para iniciar un debate y aprender todos de todos.

Eva Bautista, una de mis fieles lectoras ;-) me sugirió en un correo tratar un tema muy interesante y del que no había escrito todavía en este blog: cómo lleva el minimalismo la gente de mi entorno. Os contaré cómo ven este tema en mis allegados.


Lo primero, respeto a la diversidad

Soy vegetariano desde hace más de veinte años y nunca me ha gustado hacer proselitismo de la filosofía vegetariana, es más, la mayoría de la gente que me conoce ni siquiera sabe que lo soy. Creo que lo mejor es que cada uno coma lo que más le guste y todos contentos. Ahora bien, si alguien se interesa y me pregunta, entonces sí que doy mi opinión con mucho gusto; envío recetas, recomiendo restaurantes vegetarianos, tiendas donde venden productos vegetarianos y lo que haga falta...

Con el minimalismo me pasa algo muy parecido. En mi entorno hay gente que cada día lleva unos zapatos diferentes, y no se me ocurre poner ninguna pega ni tan siquiera hacer un comentario. Cada uno es muy libre de administrar su dinero, su tiempo y su energía como le venga en gana. Si una persona disfruta comprando y estrenando zapatos, estupendo, como el que disfruta pescando o viendo del tirón toda la saga del Señor de los Anillos..., cada uno es feliz a su modo. No intentaré convencer a nadie para que cambie su manera de ser. Ahora bien, si alguien se interesa por saber por qué demonios un tío aparentemente normal viste igual todos los días o se embarca en un viaje sin más equipaje que lo que lleva en los bolsillos, entonces, igual que con el tema del vegetarianismo, estaré encantado de explicar mi filosofía de vida.


Predicar con el ejemplo

Habiendo dejado claro que no pretendo convencer a nadie para que adopte una filosofía de vida minimalista, creo que, aunque sea un poco, he podido influir en mi entorno de tal forma que las personas cercanas han visto que hay otras opciones al "consumismo voraz".

Pongamos como ejemplo la televisión. Ya sabéis que no tengo tele en casa. Me parece un electrodoméstico totalmente prescindible y por eso nunca me he comprado una. Algunos de mis amigos ven que vivo perfectamente sin televisión y que el tiempo que perdería delante de la caja tonta lo empleo en leer, hacer deporte o cualquier otra actividad mucho más productiva. Ya hay algunos que han seguido mi ejemplo; me han dicho que mi caso les ha hecho reflexionar y han decidido no tener televisión ellos tampoco. No ha sido una labor evangelizadora, ha sido pura imitación: a mi amigo le va muy bien sin tele pues voy a probar yo también.

Eva, la lectora del blog de la que os hablaba antes, me decía que está adoptando algunos hábitos minimalistas; hace poco había vaciado su parte del armario y había quitado un montón de cosas que no usaba. Al día siguiente ¡sorprendió a su marido haciendo revisión en su parte! Me parece un ejemplo inmejorable de contagio minimalista.


Mi mujer

Después de unos cuantos años de vida en común, nos influimos mutuamente y nuestros caracteres, gustos y maneras de hacer las cosas se van entremezclado; y en esa mezcla entra, por supuesto, el minimalismo. A decir verdad, no sé quién de los dos ha influido más en el otro en cuanto a hábitos minimalistas.

Ella tiene desde siempre un hábito estupendo que todos deberíamos adoptar: las grandes revisiones al final de temporada. Tanto al final del verano como al final del invierno, hace una gran revisión de toda la ropa y el calzado que ha estado usando. Se deshace de lo que ya no sirve y limpia a conciencia todo lo que hay que guardar para el año siguiente. Si hace falta, lleva los abrigos o las chaquetas a la tintorería o arregla algún desperfecto en caso de que haga falta. Todo tiene que estar perfecto antes de guardarlo otra vez en el armario. Y, por supuesto, cada cosa va a su lugar correspondiente y bien protegido, todos los zapatos en sus respectivas cajas y los trajes, chaquetas y abrigos, en sus fundas. Aprovecha la ocasión para limpiar bien el interior del armario y renovar el antipolilla.

En los últimos tiempos, reconoce haberse contagiado un poco de mi hábito de vestir de la misma forma todos los días. No llega al extremo de usar uniforme, pero sí que ha visto cómo su indumentaria se reduce a tres o cuatro esquemas que va repitiendo de forma regular. No tiene varias prendas exactamente iguales como tengo yo pero sí que tiene lo que se suele llamar unos "básicos" o prendas que van bien con todo y que va combinando entre sí. En definitiva, tenemos un armario bastante despejado.


Mi hermana y mi cuñado

A mi hermana le encanta ir de compras, especialmente adora la ropa y los zapatos. No es para nada una persona superficial, tiene innumerables virtudes que no vienen al caso en este artículo; pero de momento, la búsqueda de la sencillez no es una de ellas. Su marido es el contrapunto perfecto; no se queda corto a la hora de comprar ropa y zapatos, pero es bastante más práctico y no se encapricha de algo si no le hace falta, como le puede pasar a mi hermana.

De mi cuñado, destacaría su determinación por deshacerse de lo que ya no usa. Tiene una casa grande que le permitiría ir acumulando trastos; pero él, ni corto ni perezoso, se desprende igual de una sillita de bebé que de unas puertas que acaba de cambiar ¡Para eso está segundamano.es!


Mi madre

Son muchos los valores que me ha inculcado mi madre de pequeño: la honestidad, la humildad, el esfuerzo, la paciencia... muchos y muy valiosos, pero ninguno relacionado con el minimalismo. Mi madre es la antítesis del minimalismo: nunca tira nada, ni revisa nada, ni se plantea nunca deshacerse de nada, ya sea una finca o un jersey. No le importa no haber usado algo en 20 años ni el estado en que se encuentre, simplemente es algo sobre lo que no reflexiona.

Me crié con esta mentalidad y me ha costado mucho esfuerzo y mucho tiempo quitármela de encima. Ahora estoy en el extremo opuesto.

Intento entender esta manera de pensar. Mi abuela también era así. Vivió unos tiempos difíciles. Guardaba como un tesoro cualquier pertenencia. Mi madre y su hermana heredaron esta mentalidad. Ésta última (mi tía) la fue cambiando a lo largo de su vida, pero mi madre siempre ha sido así y mucho me temo que ya no va a cambiar.

¿Cómo es vuestro entorno cercano? ¿cómo reacciona ante vuestras inclinaciones minimalista?

miércoles, 22 de octubre de 2014

Comparativa: macro-gimnasio vs gimnasio de barrio

Fotografía: "Dumbbells" de Garen M.


¿A qué gimnasio me apunto?

Seguramente te habrás hecho esta pregunta más de una vez y puede que le hayas pedido consejo a algún amigo o amiga de confianza.

No hace mucho, un buen amigo mío - en naranja - me pidió consejo a mí - en verde - vía Whatsapp (aunque creo que ya tenía casi decidida la elección). Os copio tal cual la conversación real, errores tipográficos y emoticones incluidos. Sólo he censurado los nombres de los gimnasios y la dirección; donde pone ***** va el nombre de un macro-gimnasio y donde pone #### va el nombre de un gimnasio de barrio.

sigues en el ***** de ----- ? me voy a apuntar esta tarde. ayer lo estuve probando.
Me quite del ***** hace tiempo. El 1 de agosto volvi al #### y mi cuerpo lo ha notado ;-)
#### tiene spa?
;-)
Cada sitio tiene sus pros y sus contras pero me quedo con el gimnasio de tios machos de toda la vida :-)
No tiene spa jajakaja
Para picotear y hacer varias actividades mejor *****
Para ponerte fuerte ####
Y para socializar tb mejor *****
me quedo con ***** entonces! lo de machotes ahora mismo me queda largo!...
jajaa
me gusta el picoteo y la sociabilidad... jaja

Creo que en pocas líneas ha quedado bastante clara la opinión de cada uno de nosotros respecto a uno y otro tipo de gimnasio, pero vamos a analizar un poquito mejor el asunto...

¿Qué quiero conseguir?

Normalmente no hay una solución única a un problema ni hay una opción que siempre es la correcta, ni en la elección de gimnasio, ni en casi nada en esta vida. Por tanto, todo depende de lo que quieras conseguir, del por qué quieres apuntarte a un gimnasio. Puede que incluso apuntarte a un gimnasio no sea lo tuyo y te lo pases mejor practicando un deporte de equipo o realizando una actividad al aire libre.

Estas son algunas razones que te pueden llevar a apuntarte al gym:
  • Perder peso: He visto transformaciones espectaculares en los gimnasios, tanto en pérdida como en ganancia de peso; pero las de pérdidas de peso se llevan la palma. He sido testigo de pérdidas de 10Kg, 20Kg y más... Se puede perder peso andando, corriendo o montando en bici; la ventaja del gimnasio es que te permite combinar la pérdida de peso con el fortalecimiento general de todo el cuerpo.
  • Ganar peso: Entrenar con pesas en un gimnasio provoca hipertrofia muscular, o sea, el crecimiento de los músculos; esto para alguien que sea de constitución delgada y quiera tener más masa es ideal. Lógicamente, tanto la pérdida como la ganancia de peso deben ir acompañadas de una alimentación adecuada.
  • Socializar: Cada vez más personas, tanto hombres como mujeres, se apuntan a un gimnasio para conocer gente y, por qué no decirlo, para ligar. ¡Qué mejor sitio que el templo moderno del culto al cuerpo!
  • Ponerte en forma: Es algo obvio pero también hay que decirlo. Hay quien va al gimnasio simplemente para mantenerse en buena forma física y con ello mejorar la salud y obtener un buen aspecto físico. Practicar deporte de forma regular es algo que deberíamos hacer todos, simplemente por salud.

Macro-gimnasio

Cuando me apunté por primera - y única - vez a un macro-gimnasio lo hacía obnubilado por su amplia oferta de actividades. Ésta es, sin duda alguna, la principal ventaja a priori de este tipo de gimnasios: una enorme variedad de cursos y actividades de todo tipo y nivel que van desde el yoga hasta el flamenco pasando por el spinning, el aquagym o el corebar. Teniendo una veintena de alternativas como tenía este macro-gimnasio al que estuve apuntado es muy difícil no encontrar algo que te guste y se adapte a tu nivel de forma física.

Esta diversidad de posibilidades parece a primera vista una gran ventaja pero, como sugiere Homo Mínimus en su artículo "La paradoja de la elección", tener opciones puede conducir a la parálisis por el análisis y además, una vez tomada la difícil decisión,  también puede provocar la duda de no haber elegido lo correcto.

Para los curiosos y de culillo inquieto como yo, un macro-gimnasio invita a "picotear" como decía en la conversación de Whatsapp del principio. Por un lado no está mal porque te permite probar cosas nuevas, pero por otro lado, ir al gimnasio se convierte más en un pasatiempo que en una actividad deportiva realmente útil.

Un punto muy a favor de los macro-gimnasios son las instalaciones. Suelen estar ubicados en edificios modernos, y normalmente tienen una o varias piscinas, spa, hidromasaje, sauna, amplios vestuarios, aparcamiento para los socios y un largo etcétera.

Este tipo de gimnasio me resulta muy impersonal, es lo que menos me gusta. Llegas a un vestuario donde hay 50 tíos cambiándose y parece que eres un gilipoyas si das las buenas tardes. Te paras en un pasillo donde hay un grupo de gente arremolinada mirando las pantallas para ver qué actividad hay en cada sala, igualito que en los aeropuertos, cuando cada uno busca la puerta de embarque de su vuelo ¡exactamente igual! Si decides que vas a hacer máquinas, quien te entrena no es una persona ¡es una llave magnética! que te va diciendo qué ejercicio tienes que hacer; lo que no te dice es que estás haciendo un mal agarre y te puedes lesionar... a los tres días mandas la llave digital a tomar viento fresco. Te cruzas con mucha gente y puede que no hayas intercambiado ni una sola palabra en el tiempo que ha durado la "sesión de entrenamiento"; muy triste.

Gimnasio de barrio

Desde que tenía 18 años hasta hoy habré pasado, al menos, por una docena de gimnasios y no estoy exagerando. Uno ha sido un macro-gimnasio del que acabo de contar mis impresiones, tres han sido gimnasios de instituciones públicas y todos los demás han sido gimnasios de barrio. De estos últimos los hay mejores y peores, pero todos siguen más o menos el mismo patrón.

Un gimnasio de barrio no suele ser demasiado grande, aunque el espacio está bien aprovechado, y lo normal es que únicamente se oferte el entrenamiento con pesas y máquinas; y como mucho karate o taekwondo y para de contar (además estas últimas actividades se suelen pagar aparte). A diferencia de los macro-gimnasios, aquí no tienes muchas opciones: o te machacas... o te machacas; agarra 20Kg con cada mano y haz 4 series al fallo, no busques pantallas porque no hay nada que elegir, o entrenas o te vas a tu casa.

El dueño, el gerente y el monitor suelen ser la misma persona. Generalmente alguien curtido en estas lides, con muchos años de experiencia a las espaldas y que te hace un entrenamiento totalmente personalizado. Esto es lo mejor del gimnasio de barrio, tienes un entrenador que te conoce y que te indica al detalle lo que tienes que hacer y que te corrige si hace falta. Él sabe mejor que tú cuánto peso puedes levantar y cuántas repeticiones puedes hacer, sabe llevarte al límite y sabe motivarte cuando estás de capa caida.

En lo que a resultados se refiere, obviamente también hay diferencias entre los dos tipos de gimnasio. En los 6 meses que estuve frecuentando el macro-gimnasio apenas experimenté ningún cambio físico, sin embargo, desde que volví a mi "gimnasio de cabecera" he perdido 7 centímetros de cintura en 3 meses que no es moco de pavo, además me noto más ágil y más fuerte.

Como se suele decir "cada uno cuenta la feria según le va", está claro que prefiero el gimnasio de barrio de toda la vida ¿y tú? ¿vas al gimnasio? ¿de qué tipo? ¿cuál prefieres?

sábado, 27 de septiembre de 2014

El dinero es mi amigo: conclusiones



Hace algo más de un mes planteé el reto "El dinero es mi amigo". Mi objetivo a largo plazo es tener una relación sana con el dinero y eso incluye despojarme de ideas o creencias erróneas adquiridas a lo largo de los años que pueden entorpecer consciente o inconscientemente la entrada de dinero en mi vida. Este reto es un pasito más para mejorar esa relación.

Cumplimiento del reto

El reto consistía en prestar atención a todo lo que escuchara, leyera o pensara sobre el dinero y la gente rica para identificar prejuicios y falsas creencias. Cada vez que detectara alguno de ellos, a modo de antídoto, tenía que decirme a mí mismo "¡El dinero es mi amigo!
Puedo decir que he cumplido el reto ya que he permanecido siempre alerta a cualquier afirmación que se dijera a mi alrededor sobre el dinero y la gente rica o que yo mismo pensara. Creo que será difícil "desacostumbrarme" y dejar de prestar atención a este tema. Cuando terminó el reto "Un mes sin yo" que planteaba Elisa Erbali en su blog "No quiero otro pijama" me pasó algo parecido; había que tomar conciencia del lenguaje que empleamos e intentar no usar la palabra "yo". Al terminar el reto, seguía con la antena puesta, no lo podía evitar.

Entorno próximo

He observado que en mi entorno más cercano de amigos y compañeros de trabajo - y creo que se puede hacer extensible a buena parte de la sociedad - hay un resentimiento generalizado hacia los políticos, los banqueros y el dinero que manejan. La idea preponderante es que tanto los unos como los otros ejercen su profesión sin escrúpulos con el único fin de conseguir dinero, y que se confabulan unos con otros para robarnos a los ciudadanos. Son innumerables las frases que he escuchado en este sentido: todos políticos/banqueros son unos ladrones, todos los políticos están comprados por los banqueros, a los políticos/banqueros no les importa la gente solo el dinero, los políticos/banqueros se han hecho ricos a costa de hundir al pueblo y un largo etcétera.

Me indigna como al que más cualquier caso de corrupción, pero creo sinceramente que no se puede generalizar. Hay que castigar con ejemplaridad a los que roban, máxime cuando se trata de dinero público. Pero no se puede tildar de nada a un colectivo porque haya unas cuantas manzanas podridas. No creo que el porcentaje de ladrones entre políticos y banqueros sea distinto del que hay en cualquier otra profesión.

Otro tema recurrente es la lotería. Para mucha gente parece que la única manera de hacerse rico, o de conseguir una buena suma de dinero y, por tanto, solucionar todos sus problemas y dejar atrás su miserable vida es ganar el cuponazo, la primitiva o la bonoloto. He leído y escuchado frases para aburrir: si me tocara la lotería me compraría tal o cual coche o tal o cual moto, si me tocara la lotería me compraría un apartamento, si me tocara la lotería arreglaría la casa, si me tocara el euromillón (o como se llame) iba a trabajar Rita La Cantaora... Aunque en principio no parecen frases negativas, sí lo son en el fondo ya que dan por sentado que la manera de alcanzar una situación económica favorable que permita llevar una vida cómoda y hacer lo que queremos es algo tan fortuito como ganar en un juego de azar.

No creo en la suerte, todos podemos alcanzar la meta que nos propongamos en la vida, solo hace falta esforzarse y no tirar nunca la toalla. Hacer dinero no es cuestión de azar; en un país democrático y con una economía de mercado cualquiera tiene las oportunidades para crear riqueza, querer es poder.


Pensamientos propios

Me he dado cuenta que me quejo mucho sobre el precio de las cosas. Me he sorprendido a mí mismo con frases como... "Portugal es muy caro, pensaba que sería más barato que España", "el gasoil está muy caro", "el carrito de la compra sale muy caro",  "publicar un libro es muy caro" y muchas más.

Curiosamente no me quejo sobre el precio de la ropa y el calzado. Compro poca ropa, de buena calidad y que, en principio, puede suponer un desembolso importante; pero que después me pongo con mucha frecuencia y queda más que amortizada.
 
Quizás la solución a mis prejuicios sobre lo caras que están ciertas cosas sea asumir mayor control sobre ellas, igual que hago con la ropa, tomar decisiones conscientes y muy meditadas, y pensar a largo plazo.

¿Qué tal os ha ido a vosotros con el reto?

domingo, 14 de septiembre de 2014

PDFtk - La navaja suiza de los pdf

Imagen de http://www.victorinox.com

PDFtk es una de esas herramientas que permite manipular ficheros pdf de una manera sencilla y rápida.

La instalación en Ubuntu es muy fácil:

$ sudo apt-get install pdftk

Hay una versión para Windows disponible en la página de PDFLabs.


"Explotar" un archivo pdf

Encontré PDFtk buscando la solución a un problema muy concreto. Tenía un fichero grande en formato pdf con todos los boletines de notas juntos; quería separarlos para tener un archivo pdf por cada boletín y así enviarlo por correo electrónico a los alumnos que no podían venir a recogerlo personalmente.

En una sola línea podemos separar todas las páginas del fichero boletines.pdf en tantos ficheros como páginas tenga el documento original:

$ pdftk boletines.pdf burst


Agregar una imagen a un documento pdf

Imagina que tienes escrito un libro y lo pasas a formato pdf. Ahora quieres ponerle una portada que es una imagen en formato jpg.

Primero habría que convertir la imagen jpg en un pdf con el comando convert. Si no tenemos instalado el paquete ImageMagick, lo instalamos:

$ sudo apt-get install imagemagick

 Ahora convertimos la imagen en pdf:

$ convert portada.jpg portada.pdf

Así de fácil. Por último para pegar la portada a nuestro libro y grabarlo todo como libro.pdf:

$ pdftk portada.pdf milibro.pdf cat output libro.pdf


Añadir una marca de agua

Si queremos añadir una marca de agua a un documento deberemos tener la marca por separado en un pdf. Si tenemos la marca en una imagen, ya sabemos cómo convertirla en pdf con convert. Añadiremos la marca que se encuentra en marca.pdf a todas las páginas de libro.pdf y lo grabaremos todo como libroconmarca.pdf:

$ pdftk libro.pdf background marca.pdf output libroconmarca.pdf


Cifrar documento

Aunque, en principio, los pdf se crearon como documentos finales para imprimir o para visualizar por pantalla, hay muchos programas que permiten editarlos, yo suelo usar LibreOffice que además luego me permite exportar el resultado en otro pdf. Si no queremos que nuestro pdf sea editable, lo podemos cifrar con una clave de tal forma que se podrá ver pero no se podrá modificar.
 
Con la siguiente línea, creamos el archivo secreto.pdf a partir de doc.pdf y le establecemos la clave 12345 para poder editarlo:
 
$ pdftk doc.pdf cat output secreto.pdf encrypt_40bit owner_pw 12345

sábado, 30 de agosto de 2014

En busca de la camiseta perfecta

Fotografía: web europea de Icebreaker (http://eu2.icebreaker.com)

De dónde vengo y hacia dónde voy en mi manera de vestir

Cuando uno descubre el minimalismo existencial, empieza a leer blogs sobre el tema y comienza con sus primeras podas minimalistas y sus primeros retos, una de las primeras torres que caen es la ropa.

La publicidad y el entorno nos incita a comprar ropa que no necesitamos para estar a la moda o para tener suficiente variedad y cambiar a diario lo que vestimos.

Comprar ropa en exceso hace que se llene el armario y que se cumpla la Ley de Pareto: el 80% del tiempo nos ponemos el 20% de la ropa. La ropa se amontona mientras seguimos comprando y comprando.

"Eliminar lo innecesario y centrarse en lo importante", este es el mantra del minimalismo. Aplicar este principio a la ropa, nos lleva a seguir unas pautas en cuanto al consumo de prendas de vestir:
  • Comprar solo la ropa necesaria, si es preciso haciendo una lista previamente y evitar a toda costa las compras compulsivas.
  • Elegir prendas de calidad. Suelen costar más en principio pero a la larga salen más baratas ya que duran más.
  • Comprar ropa de corte clásico que no pase de moda y que sirva de una temporada para otra.
  • Usar prendas de colores lisos y sin estridencias ya que son más fáciles de combinar y cuesta menos repetir.
Un reto muy interesante para tomar conciencia de la ropa que realmente usamos es el Proyecto 333 que consiste en usar únicamente 33 prendas (incluyendo ropa, calzado y accesorios) durante 3 meses. Si no lo has hecho todavía, te lo recomiendo, para mí fue toda una revelación.

Desde aquel Proyecto 333 del 2011 ha llovido mucho. Ya en el 2013 reconocía en un artículo que visto igual o casi igual todos los días: toda mi ropa interior es exactamente igual, tengo varios pantalones vaqueros que son casi iguales y son los únicos que me pongo. Aunque en la parte de arriba sí que he ido variando las prendas. Para el trabajo solía ponerme alguna camisa discreta de color blanco, azul o a rayas. Después, para salir a la calle y los fines de semana, casi siempre iba más informal, con camiseta y sudadera.

Llegado a este punto y aprovechando las vacaciones de verano para experimentar y reflexionar, le he dado una vuelta de tuerca más al tema de la ropa y ahora sí que puedo decir con rotundidad que VISTO EXACTAMENTE IGUAL TODOS LOS DÍAS. Para ser preciso, visto exactamente igual todos los días desde el 20 de agosto de 2014. Son apenas 10 días desde entonces hasta el momento de publicar este artículo, pero no me podía contener, os lo tenía que contar porque esto va para largo y para mí significa un punto de inflexión en mi modo de ver la vida y una liberación casi inefable.

El uniforme en cuestión

Con la parte de abajo lo tengo fácil, empezando por unos zapatos polivalentes y siguiendo con unos vaqueros, punto. Ahora en verano llevo unos zapatos calados y unos vaqueros cortos y cuando pase el calor, los cambiaré por unos zapatos cerrados y unos vaqueros rectos de toda la vida. Si tenéis curiosidad, le puedo dedicar un post próximamente a los zapatos y los vaqueros.

Vamos ahora con lo difícil, la parte de arriba. Le he dado muchas vueltas al asunto. He barajado muy seriamente la posibilidad de llevar siempre una camisa blanca que queda bien en cualquier situación y es fácil de conseguir en cualquier tienda. La idea era llevar camisa blanca de manga corta en verano y de manga larga en invierno. Finalmente he descartado esa opción en favor de una camiseta. Aquí van las razones:
  •  Aunque me veo bien tanto con camisa como con camiseta, me siento más cómodo con una camiseta.
  • El cuello y los puños de una camisa se ensucian con mucha facilidad y tendría que cambiármela a diario o, con suerte, cada dos días.
  • Un pequeño cambio físico puede hacer que una camisa no quede bien. Ya me ha pasado varias veces que al engordar o adelgazar, o tras volver al gimnasio, una camisa que me quedaba perfecta, se ve apretada por según qué partes. Una camiseta sin embargo ofrece mucho más margen a los cambios en el físico.
  • Llevar camiseta en un entorno en el que la mayoría de la gente viste de manera más o menos formal me da un puntito de irreverencia que me gusta. Si una situación en particular requiere formalidad en el vestir, más abajo cuento cómo salvar los muebles.

El color de la camiseta

Bien, una vez que he decidido vestir todos los días con una camiseta, tengo que elegir el color.

Para empezar, quedan descartados todos los estampados, dibujos o inscripciones sean del tipo que sean. La camiseta debe ser de un color liso. También descarto de entrada los colores chillones ¿os imagináis vestir todos los días de amarillo o fucsia? Los candidatos son los colores neutros: blanco, negro y toda la gama de grises.

Una camiseta blanca lisa la asocio inmediatamente a la ropa interior, descartada. La camiseta negra está bien pero no quiero vestir de negro todos los días. Además, el color negro de la ropa se suele ir perdiendo con el uso intensivo y los lavados frecuentes hasta quedar en un negro apagado feucho.

El gris claro lo asocio a los pijamas (cada uno tiene sus fijaciones). Finalmente opto por el gris oscuro, me parece elegante y discreto y con unos vaqueros queda perfecto.

No quiero ser una valla publicitaria

Tengo muy claro que no quiero ser un hombre anuncio. Por muy buenas que sean las prendas que llevan un cocodrilo o un jinete montado en su caballo, una condición indispensable que tiene que cumplir mi camiseta es la de no tener visible el nombre de la marca o el logotipo. O si está visible, que sea de una forma muy muy discreta, que casi no se aprecie.

La camiseta que he elegido finalmente es la que sale en la imagen que acompaña a este artículo. La podéis ver directamente en su web mediante este enlace (el color es "monsoon"). Como se puede apreciar en la foto, el logotipo está bordado con hilo del mismo color que la prenda y casi no se ve.

El tejido de la camiseta

La mayoría de camisetas disponibles en el mercado son de algodón, o de una mezcla de algodón con fibra sintética. Y la gran mayoría de ellas son de mala o muy mala calidad, aunque buscando, como siempre, también es posible encontrar camisetas de algodón bien hechas, que no se deforman a los pocos lavados y que no pierden el color.

El algodón es una fibra natural que tiene muy buen tacto y transpira muy bien, pero que tiene un serio inconveniente, al menos para mí. A poco que sudes una camiseta de algodón, cuando se seca huele fatal; y al final pasa como con las camisas, que hay que cambiarlas prácticamente a diario.

Para encontrar camisetas que aguanten mucho uso, que transpiren bien y que no huelan a las primeras de cambio hay que irse a marcas técnicas que fabrican ropa deportiva. Tengo dos camisetas de la marca Marmot que son indestructibles, una de ellas me acompañó en El Camino de Santiago y todavía me la pongo para ir al campo. También tengo muy buena experiencia con las camisetas de la marca Under Armour.

Las camisetas técnicas están fabricadas con fibra sintética y el tacto no es tan agradable como el de las camisetas de algodón. Incluso tienen un brillo (unas camisetas más que otras) que delata la fibra artificial.

Después de mucho indagar descubro que hay prendas hechas con lana de oveja merina que, por lo que cuentan, todo lo que tienen son ventajas: tienen un tacto suave, transpiran bien, son fresquitas en verano y calentitas en invierno y tienen propiedades antibacterianas, lo que evita los malos olores.

Un tanto escéptico pedí por internet la camiseta de la foto. Es de la marca Icebreaker, que está especializada en prendas fabricadas con lana de oveja merina. Todavía es pronto para hablar de la durabilidad, pero por el momento ratifico al 100% las características casi mágicas que se le atribuyen al producto, ya tengo en camino un pedido de Amazon (Icebreaker Tech T Lite) con otras dos camisetas exactamente iguales a la que me estoy poniendo ahora. Parezco un comercial de la marca, pero al César lo que es del César.

¿Y si necesito vestir de manera formal?

Algunos pensaréis que una camiseta y unos vaqueros es una vestimenta muy informal y es cierto; pero si te pones encima una americana, la cosa cambia. Para muestra un botón:


Ya sé que la percha influye mucho, pero no me podéis negar que queda "guay". Con una americana como parte del uniforme se puede salir airoso de cualquier situación medianamente formal. En casos de "extrema" formalidad puede que no resulte una indumentaria adecuada, pero como no tengo en mi horizonte cercano recibir un Óscar o un Nóbel, de momento no me preocupa.


miércoles, 20 de agosto de 2014

El dinero es mi amigo


Aviso a navegantes, si estás sin blanca, te han echado del trabajo o has perdido tu casa porque no la puedes pagar, este artículo puede herir tu sensibilidad. No pretendo crear polémica ni provocar, te lo aseguro, solo quiero expresar mi opinión respecto a un tema tan controvertido como el dinero y plantear un reto que creo que puede resultar útil (quizás a ti).

Para mucha gente el dinero encarna al mismísimo diablo. Yo creo que el dinero es como la energía, no es ni bueno ni malo en sí mismo, el beneficio o perjuicio que ocasiona depende de quien lo usa. El dinero en malas manos puede matar, y en buenas manos puede salvar vidas.

Sinceramente, pienso que la pobreza no es una virtud, ni la riqueza tampoco. La bondad reside en el corazón, no en la cartera.

Tener dinero no me va a hacer mejor persona (ni peor) pero sí que me puede hacer la vida más cómoda. Personalmente, prefiero tener dinero a no tenerlo, además cuanto más mejor, siempre obtenido por medios lícitos y éticos, por supuesto.

Aunque el dinero en sí mismo sea neutral, son innumerables los prejuicios y las falsas creencias sobre el dinero y sobre la gente rica que se mantienen en el acerbo cultural.

Repasemos algunas de estas creencias: "Todo rico es ladrón o hijo de ladrón", "El que tiene mucho dinero está siempre preocupado por no perderlo", "Ese tío está podrido de dinero", "El dinero de los ricos sale del sudor de los pobres", "Los ricos son avariciosos", "El dinero no crece en los árboles", "Una persona no puede ser rica y espiritual al mismo tiempo"... y podríamos seguir, seguro que tú también conoces muchas de estas frases lapidarias y puede que incluso las hayas pronunciado alguna vez.

Estos prejuicios son una limitación que nos puede condenar a mantenernos en un nivel económico bajo de por vida. Conscientemente puedo pensar "Quiero ganar el doble de sueldo", pero si tenemos muy arraigada la idea de que el dinero es algo malo, inconscientemente haré lo posible por no ganar dinero, si el dinero es malo, yo en el fondo no quiero ser malo, es algo lógico ¿no?


Reto: El dinero es mi amigo

Durante un mes voy a prestar atención a todo lo que escuche o lea sobre el dinero y la gente rica para identificar falsas creencias. Cada vez que detecte alguna de ellas, a modo de antídoto, diré para mis adentros "¡El dinero es mi amigo!"

Así mismo,  estaré alerta sobre mis propios pensamientos y mi propio discurso. Si me sale sin querer algún prejuicio, me diré a mí mismo  "¡El dinero es mi amigo!"

La duración del reto será de un mes a partir de la fecha de publicación de este artículo.

Como siempre, estáis todos invitados a participar y a comentar vuestras experiencias.

sábado, 16 de agosto de 2014

Practicando nudismo - Parte I - Mi lista de feeds



Inicio con este artículo la serie "Practicando nudismo" en la que enseño mis "intimidades". Hoy os listo - sin pudor y sin tapujos - mi lista completa de feeds, es decir, los blogs a los que estoy suscrito.

Algunos de los feeds son perennes, llevan ahí varios años y seguiré con ellos mientras me sigan surtiendo de alimento al cerebro. Otros van y vienen. Suelo hacer revisión de la lista de cuando en cuando para mantenerla actualizada quitando los blogs que desaparecen o que llevan años sin cambios y añadiendo algunos que me recomiendan, o a los que llego googleando.

Aunque puede parecer una lista más bien larga (34 feeds sin contar el de Mínimo), en realidad es fácil de seguir ya que la frecuencia de publicación, salvo contadas excepciones, es baja. Cuando voy a suscribirme a un blog miro siempre la fecha de publicación de los últimos artículos; si salen más de dos artículos a la semana, me lo pienso muy mucho antes de agregarlo a mi Feedly.

Sin más, aquí tenéis mi lista de feeds por estricto orden alfabético:

sábado, 9 de agosto de 2014

Copy



¿Qué es Copy?

Copy es un sistema de almacenamiento en la nube que te permite tener sincronizados los ficheros que tú elijas entre varios ordenadores y, además, mantiene una copia de esos ficheros en internet.

En una instalación típica, se crea una carpeta con nombre Copy en el ordenador. Todo lo que metas en esa carpeta se subirá de forma automática a internet y podrás acceder a esos ficheros desde cualquier otro ordenador mediante tu clave.


Copy vs Dropbox

Dropbox es una de mis herramientas de productividad imprescindibles, la uso a diario tanto para guardar mi material de trabajo - apuntes, ejercicios, exámenes... - como documentos personales.

Copy es muy similar a Dropbox, aunque hay algunas diferencias.

Dropbox es más rápido (de momento), tiene ya unos cuantos años a sus espaldas y se nota que lo han ido optimizando con el tiempo. Copy funciona bien pero es algo más lento. Aunque en los meses que llevo usándolo he comprobado que cada vez va mejor y los archivos se actualizan cada vez más rápido.

Ambas aplicaciones están disponibles para casi todas las plataformas, yo las uso en Mac OS X, Linux y Adroid.

Una cuenta gratuita de Dropbox ofrece inicialmente 2 Gb de almacenamiento gratuito en la nube que se puede ir ampliando en bloques de 250 Mb mediante el sistema de referidos. En este aspecto gana Copy, que ofrece de entrada 15 Gb gratis si te registras directamente desde su web y nada menos que 20 Gb si lo haces mediante algún referido (por ejemplo mediante cualquiera de los enlaces a Copy que hay en este artículo).


Fair Storage (almacenamiento justo)

Una de las características más atractivas de Copy es lo que ellos llaman fair storage que se podría traducir al español como "almacenamiento justo". Si por ejemplo compartes 1 Gb con otras 3 personas, la cuenta de ese giga se reparte entre los 4 de tal forma que a cada uno se le contabilizan únicamente 250 Mb.

¿Ya usas Copy o no lo conocías? ¿qué otros sistemas de almacenamiento en la nube utilizas?

sábado, 2 de agosto de 2014

La pintura minimalista de Nono



El concepto de minimalismo se ha venido usando profusamente desde el pasado siglo XX en la creación artística: pintura, música, arquitectura, decoración... La aplicación del minimalismo a la productividad personal o el planteamiento de retos minimalistas son conceptos relativamente nuevos comparados con el arte minimalista.

Hoy traigo al blog a un pintor minimalista, se trata del artista chileno Nono.

Las pinturas están realizadas usando la técnica del esmalte al agua, empleando en cada trabajo dos tonalidades de la misma gama de color.

Cada cuadro lo componen una mínima cantidad de formas geométricas dispuestas de una manera muy precisa. Con ellas, el autor es capaz de crear en nuestra mente desde un objeto corriente como unas gafas de sol hasta un paisaje.

A pesar de la utilización de figuras muy angulosas y de la ausencia total de lineas curvas, el resultado final parece estar en un equilibrio perfecto que transmite serenidad, quizá debido a un estudio meticuloso de las proporciones y a una perfecta elección de los colores que forman el cuadro; al menos así lo percibo yo.

Sin más, os dejo con una muestra de su obra.

Para más información podéis consultar su página web o su Facebook













miércoles, 30 de julio de 2014

No creo en la suerte



No creo en la suerte... creo en el trabajo, creo en el esfuerzo, creo en la perseverancia y creo en la disciplina.

Hay mucha gente - quizá la mayoría - que piensa que todo sucede por azar. Creen que si alguien tiene un buen trabajo, una buena pareja, una buena casa y un buen coche, es así porque ha tenido mucha suerte en la vida. Esa misma gente opina que si alguien (casi siempre ellos mismos) no tiene trabajo, no tiene pareja ni amigos y está "pelado" de dinero, el motivo es la mala suerte.

Yo mismo pensaba de esta manera cuando era niño (y no tan niño). La frase que más repetía mi madre era "Como no quiere tocar..." refiriéndose a la lotería. "Como no quiere tocar... no puedo arreglar la casa o no puedo comprar una mejor", "como no quiere tocar... no puedo comprar un coche", "como no quiere tocar... no puedo comprar un apartamento en la playa" y así con cualquier cosa.

De pequeño creía que si alguna vez tenía una novia guapa y un buen trabajo, sería fruto de algún cruce de destinos, alguna circunstancia fortuita como sucede en las películas, pero claro, eso seguramente no pasaría porque lo normal es ser desdichado, solo los que tienen mucha suerte alcanzan el éxito... o eso pensaba yo.

Afortunadamente fui cambiando hasta situarme en el extremo opuesto y, sinceramente, las cosas se ven mucho mejor desde aquí. La experiencia me ha enseñado que "quien quiere, puede". Ni que decir tiene que no compro lotería. Si quiero algo, lucho por conseguirlo.

Amo mi trabajo, soy profesor. No fue fácil conseguir el puesto ya que tuve que prepararme a conciencia las oposiciones y competir con muchos otros aspirantes en tres exámenes eliminatorios. Pasados más de 16 años de aquello todavía hay quien me dice "¿Aprobaste unas oposiciones? ¡Qué suerte tienes!"

Una de las cosas que más me gustan es aprender idiomas. Cuando empecé a estudiar ruso en la Escuela Oficial de Idiomas de Málaga me resultó extremadamente difícil - a pesar de que no me perdía ni una clase y estudiaba en casa - hasta el punto que "tripití" el primer curso; has leído bien, repetí dos veces el primer curso de ruso. Podía haberlo dejado y al mismo tiempo maldecir la mala suerte de que me hubiera tocado un profesor muy estricto. Empeñado en aprender ruso, seguí estudiando e incluso fui un verano a la Universidad Estatal de San Petersburgo para mejorar el idioma. Al final, conseguí terminar en su totalidad los estudios de ruso en la EOI como me había propuesto.

El mejor equipo de fútbol puede perder un partido por un despiste con el peor equipo, pero la liga siempre la ganará el mejor, siempre.

Si todavía estás en el grupo de los que creen en la suerte, te invito a que te pases al otro bando.