miércoles, 23 de enero de 2013

Vistiendo siempre igual


He ido reduciendo tanto mi vestuario que voy camino de vestir siempre igual. No ha sido algo premeditado fruto de un reto o experimento minimalista, sino que he llegado a esta situación de forma natural.

Tengo dos vaqueros casi idénticos. Todos los días visto con los mismos vaqueros hasta que se ensucian; llegado este caso los pongo a lavar y me pongo los limpios... y vuelta a empezar. Para las situaciones en que necesito vestir de una manera más formal, dispongo de traje.

Tengo un único jersey que me pongo cuando lo estimo oportuno, no me tengo que preocupar de buscar el color o el modelo adecuado, o me lo pongo o no me lo pongo, on/off como las bombillas.

En cuanto al calzado, lo tengo algo más complicado que con el jersey porque tengo que elegir entre dos pares de zapatos negros. Pero es cuestión de tiempo y de kilómetros quedarme con uno solo.

Creo que lo he comentado alguna vez en otro blog de minimalismo, de ropa interior tengo 10 calzoncillos negros exactamente iguales, y varios pares de calcetines - los negros para vestir y los blancos para hacer deporte.

Mi armario guarda todavía muchas camisas, además de colores y estilos diferentes. Esta complejidad innecesaria no se puede solucionar con la regla del banquillo: uno entra y otro sale. Tendré que aplicar la regla del torpedo: varios salen y ninguno me quedo.

Sinceramente, no le veo ningún inconveniente a vestir igual o casi igual todos los días y sí le veo muchas ventajas:
  • No pierdes tiempo pensando qué ponerte.
  • No eres un esclavo de las modas o las tendencias.
  • Siempre vistes con tu mejor ropa y tus mejores zapatos (lo que tienes).
  • Al comprar menos, con el mismo dinero puedes invertir en prendas de muy buena calidad, producidas artesanalmente, hechas a medida o lo que te dé la gana.
  • Puedes decir que tienes algo en común con Bob Esponja, Mark Zuckerberg, Tim Cook e Iker Jiménez.

8 comentarios:

  1. Ya tenía ganas, espero retomar el hábito de publicar de vez en cuando. Muchas gracias por seguir ahí, Tenarrow, os echaba de menos a todos.

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  2. Hola Jordi,

    Lo más lógico es eso, tener un par de zapatos y usarlos hasta que no den más de si, te compras otro par y tiras los viejos, todo lo demás es complicarse la vida.

    Por un lado puede que eso del par de vaqueros, la ropa interior negra, etc. pueda parecer una coincidencia, pero yo creo que los que tendemos a simplificar la ropa acabamos llegando al mismo punto. Fíjate que Steve Jobs, Tim Cook y Mark Zuckerberg siempre salen en las fotos con vaqueros y con camisas o jerseys de tonos muy neutros; no me puedo imaginar a alguien vistiendo todos los días con un polo verde limón jejeje


    Gracias por comentar. Un saludo.

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  3. Yo no sé si es que soy vago o soy minimalista en el tema del vestuario. Supongo que ambas cosas. Creo que es uno de los hábitos más sencillos de adquirir y que más fricción reducen en el día a día.
    Bienvenido al hábito de escribir en el blog (esperemos).
    ¡Un saludo!

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  4. Hola Homo Minimus,
    Tienes razón, es un hábito sencillo de adquirir. No hay que recurrir a la planificación, ni al software, ni buscar alguna motivación peregrina, únicamente hay que ser un poquito vago y, muy importante, que te importe un pimiento el "qué diran" jejeje
    Saludos

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  5. Yo, de alguna forma he ido simplificando mucho el vestuario, como comentáis.


    Y coincido que en uno de los motivos es la pereza. Zapatos: hasta que se rompan. Y lo de los tonos no coincido: podría ponerme siempre una camisa azul claro. Y el color de los calzoncillos me da igual.


    Divertido post.

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  6. Hola Flames. Sí, he querido escribir algo para, en cierta forma, reirme de mi mismo :) Y el azul claro yo también me lo podría poner todos los días, incluso un azul índigo; pero una camisa amarilla, rojo fuego o verde limón, no lo soportaría muchos días seguidos.


    Gracias por comentar. Un saludo.

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  7. Juan Manuel Ferrera6 de febrero de 2013, 18:32

    los calcetines todos los mismos, así no hay que buscar los pares... saludos Don José...

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  8. Exacto, meto la mano en el cajón sin mirar jeje. Un saludo.

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