Como he publicado anteriormente, me he propuesto hacer el Camino de Santiago sin mochila. Para conseguirlo deberé llevar únicamente objetos que sean imprescindibles y, además, que sean muy ligeros, compactos y resistentes. Para dar con el material adecuado lo estoy probando todo a conciencia y cada vez que salgo a andar por el campo llevo conmigo todo (o casi todo) lo que me voy a llevar al Camino.
De inmediato me surgió un problema, siempre hay una opción mejor, una opción "más minimalista" que la anterior: siempre existe una camiseta más fina, ligera y transpirable, siempre hay unos calcetines más técnicos y cómodos que ocupan menos espacio en el bolsillo, siempre hay una prenda o un utensilio fabricado con mejores materiales...
Desde que se me ocurrió la feliz idea de ir caminando desde Francia hasta Santiago de Compostela "a lo mínimo", he cambiado no pocos objetos de mi lista; y ha sido a base de consumir, a base de comprar cosas para después olvidarlas porque encuentro otra cosa supuestamente mejor que la anterior.
En las últimas semanas he debido googlear 50 veces "the lightest T-shirt", y eso teniendo ya una camiseta que pesa 120 gr. en talla L (por supuesto después de haberle quitado la etiqueta que pesaba 2 gr.) La búsqueda del minimalismo me ha llevado paradójicamente al consumismo.

