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jueves, 26 de mayo de 2011

Ultra light compact minimalistic (el minimalismo como producto de consumo)



Como he publicado anteriormente, me he propuesto hacer el Camino de Santiago sin mochila. Para conseguirlo deberé llevar únicamente objetos que sean imprescindibles y, además, que sean muy ligeros, compactos y resistentes. Para dar con el material adecuado lo estoy probando todo a conciencia y cada vez que salgo a andar por el campo llevo conmigo todo (o casi todo) lo que me voy a llevar al Camino.

De inmediato me surgió un problema, siempre hay una opción mejor, una opción "más minimalista" que la anterior: siempre existe una camiseta más fina, ligera y transpirable, siempre hay unos calcetines más técnicos y cómodos que ocupan menos espacio en el bolsillo, siempre hay una prenda o un utensilio fabricado con mejores materiales...

Desde que se me ocurrió la feliz idea de ir caminando desde Francia hasta Santiago de Compostela "a lo mínimo", he cambiado no pocos objetos de mi lista; y ha sido a base de consumir, a base de comprar cosas para después olvidarlas porque encuentro otra cosa supuestamente mejor que la anterior.

En las últimas semanas he debido  googlear 50 veces "the lightest T-shirt", y eso teniendo ya una camiseta que pesa 120 gr. en talla L (por supuesto después de haberle quitado la etiqueta que pesaba 2 gr.) La búsqueda del minimalismo me ha llevado paradójicamente al consumismo.

miércoles, 12 de enero de 2011

La adicción a las compras


Igual que una droga

La compra provoca en el individuo un estado de excitación o incluso de euforia, lo que significa que las endorfinas y la dopamina se activan. El comprador se siente bien y eso le hace repetir el comportamiento. Se trata de una conducta con refuerzo. Cuando la persona se da cuenta de que la compra realizada no le satisface, la excitación inicial se esfuma, dando paso a la ansiedad. Este estado de ansiedad necesita una solución rápida que produzca un placer instantáneo: la compra. Y vuelta a empezar. El mecanismo que provoca la adicción es exactamente el mismo que el que se presenta en el fumador, el cocainómano o el jugador empedernido.


Las mujeres son más propensas a ser adictas a las compras

El hecho manifiesto de que las mujeres son más propensas a comprar de forma compulsiva y a ser adictas a las compras viene de lejos. Durante el paleolítico, el período más largo de la historia del ser humano, los hombres eran cazadores y las mujeres eran recolectoras. Los hombres seguían a un animal con la intención de capturarlo, tenían ese único propósito. Las mujeres, sin embargo, buscaban bayas, frutas, raíces o cualquier otro alimento. Por tanto estas últimas buscaban varias cosas, es decir, tenían múltiples objetivos en lugar de uno específico como en el caso de los hombres. Claro que este instinto ancestral parece que no afecta a todos de la misma manera.


Curar la adicción a las compras

La mejor forma de aprender a no ensuciar es tomar una bayeta y un limpiahogar y dejar la casa como los chorros del oro. Cuando uno tiene que limpiar, cuida mucho de no ensuciar. La misma medicina se puede aplicar al deseo incontrolado de ir de compras, la medicina minimalista: deshacerse de lo innecesario. Cuando se adquiere el hábito de vender, tirar o donar lo que no sirve, de repente cada compra es objeto de deliberación ¿de verdad lo necesito? ¿no tengo ya algo parecido? ¿no podría vivir perfectamente sin este objeto?